Helena Garcia Melero y el rincón de la Costa Brava que la enamora: “El mar, las rocas, el viento, Cadaqués”

Hay lugares que se echan de menos por sensaciones muy concretas: la luz sobre el agua, el aire en la cara o las rocas junto a la orilla. Helena Garcia Melero resumió así su vínculo con Cadaqués, uno de los paisajes asociados a sus vacaciones desde la infancia. Para la periodista, este rincón de la Costa Brava forma parte de una relación que empezó mucho antes de su carrera televisiva.

Lo explicó en una entrevista publicada en la web de TV3, cuando preparaba con Ariadna Oltra el regreso de Els matins. A la pregunta sobre qué echaba más de menos de las vacaciones, respondió con la enumeración que recoge el titular. Una contestación breve y sensorial: escogió elementos del paisaje para describir aquello que le costaba dejar atrás al volver al trabajo.

Los veranos de infancia que dejan huella

Su relación con el municipio tiene raíces tempranas. TV3 explicó, al presentar su participación en El paisatge favorit de Catalunya, que Melero había pasado allí los veranos desde pequeña y se reconocía enamorada de la localidad. En aquel programa defendió Cadaqués como el mejor rincón del país. La elección tenía, por tanto, una historia personal detrás, construida durante años de vacaciones en ese mismo entorno.

Casaqués
Casaqués

El escenario ayuda a entender el entusiasmo. Cadaqués reúne una bahía reconocible, casas blancas y calles empedradas que forman el entramado de su casco antiguo. A su alrededor, el paisaje del Cap de Creus prolonga esa relación entre tierra y mar. También destaca también su vinculación con artistas y la presencia de la Casa-Museo de Salvador Dalí, en Portlligat, como parte de su identidad cultural.

Desconectar sin perder del todo la actualidad

En aquella entrevista, Melero también habló de cómo descansaba una periodista acostumbrada a seguir las noticias. Explicó que sabía desconectar, aunque continuaba consultando el móvil. Esa combinación permite situar mejor su respuesta sobre Cadaqués: las vacaciones convivían con el interés por lo que ocurría fuera. El cambio estaba en el entorno y en disponer de otro ritmo antes de regresar a las obligaciones del programa.

Lo que destaca de sus palabras es la sencillez con la que identifica el lugar. Bastan el agua, la piedra y el viento para dibujar una imagen que muchos reconocen. En su caso, además, esa imagen está ligada a los veranos de infancia. Ahí reside la fuerza de Cadaqués en su relato: un paisaje concreto que permite contar, en muy pocas palabras, qué significa volver de vacaciones.