La fiscalidad vuelve a dejar una ventaja clave para un colectivo muy concreto. Los mayores de 65 años pueden donar su vivienda habitual a sus hijos sin pagar IRPF por la ganancia generada. No es una novedad reciente, pero sigue siendo una de las medidas más desconocidas y, al mismo tiempo, más relevantes.

Y es que esta posibilidad está recogida en la normativa del Agencia Tributaria y ha sido confirmada por la Dirección General de Tributos en distintas consultas. El punto clave es que la exención no solo se aplica a la venta, sino también a la donación.

Qué implica esta exención para los mayores de 65 años

La realidad es que, cuando una vivienda aumenta de valor con el paso del tiempo, su transmisión suele generar una ganancia patrimonial. En condiciones normales, esa ganancia tributa en el IRPF. Sin embargo, en el caso de personas mayores de 65 años, esta ganancia queda exenta si se trata de su vivienda habitual. Y esto incluye tanto la venta como la donación a un hijo.

Jubilado. EP
Jubilado. EP

Esto significa que un padre o una madre puede transferir su vivienda sin tener que pagar impuestos por la revalorización acumulada durante años. Una ventaja fiscal importante que puede suponer un ahorro considerable.

Requisitos clave para aplicar la exención

No todos los casos cumplen las condiciones. Para beneficiarse de esta exención, es necesario que el donante tenga al menos 65 años en el momento de la operación. Además, la vivienda debe ser habitual. Esto implica haber residido en ella durante al menos tres años o que haya sido la residencia habitual en algún momento dentro de los dos años anteriores a la donación. En caso de copropiedad, como matrimonios, la exención solo se aplica a la parte del propietario que cumple los requisitos.

Aunque el donante no paga IRPF, la operación no está completamente libre de impuestos. El hijo que recibe la vivienda debe abonar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

La cuantía depende de la comunidad autónoma, ya que este impuesto está cedido y presenta importantes diferencias territoriales. Así pues, esta medida permite planificar la transmisión del patrimonio de forma más eficiente. No es una exención total, pero sí elimina una de las cargas fiscales más importantes para los mayores de 65 años. Entenderla bien puede marcar una diferencia clave en este tipo de operaciones.