Hacienda está cobrando miles de euros de más a quienes no revisan sus retenciones del IRPF. Cada año, miles de contribuyentes pagan más impuestos de los que realmente les corresponden sin ser conscientes de ello. No se trata de un error puntual, sino de una situación habitual que afecta tanto a trabajadores como a pensionistas y autónomos.

La Agencia Tributaria calcula las retenciones del IRPF en función de la información que tiene disponible, pero esos datos no siempre están actualizados. Cuando no se comunican cambios personales o laborales, la retención aplicada suele ser más alta de lo debido. El resultado es claro: el contribuyente paga de más mes a mes y Hacienda se queda con ese dinero hasta la declaración de la renta, si es que llega a recuperarlo.

Por qué Hacienda retiene más de lo debido

Las retenciones del IRPF dependen de múltiples factores que pueden variar a lo largo del año. El problema es que esos cambios no se aplican de forma automática si el contribuyente no los comunica expresamente a su empresa o a la administración correspondiente. Situaciones como un cambio en el estado civil, el nacimiento de hijos, una discapacidad reconocida, variaciones salariales o el pluriempleo influyen directamente en el porcentaje de retención. Si no se actualizan estos datos, el sistema aplica una retención estándar.

Declaracion de la Renta
Declaracion de la Renta

Este exceso puede parecer pequeño mes a mes, pero acumulado durante un año completo puede suponer cientos o incluso miles de euros que salen del bolsillo del contribuyente sin necesidad real.

Pensionistas y autónomos, los más perjudicados

Un caso muy común es el de un trabajador que tiene hijos y no comunica esa circunstancia a su empresa. En esa situación, puede estar soportando una retención del 15% cuando la correcta sería del 9%. La diferencia anual puede alcanzar fácilmente los 1.200 euros, dinero que el trabajador adelanta a Hacienda sin saberlo. Los pensionistas son uno de los colectivos más afectados por las retenciones mal aplicadas. Muchos no revisan sus datos fiscales, no comunican cambios familiares o tienen dos pagadores, lo que dispara el IRPF retenido. En estos casos, las devoluciones pueden oscilar entre los 1.000 y los 2.000 euros tras una simple regularización.

Los autónomos tampoco están exentos del problema. Si no ajustan correctamente los pagos fraccionados o no aplican las deducciones a las que tienen derecho, pueden estar adelantando a Hacienda mucho más dinero del necesario durante años. Así pues, no es ilegal que Hacienda cobre de más, pero sí es responsabilidad del contribuyente revisar y corregir sus retenciones. Ignorar este punto puede salir muy caro.