Hacienda ha advertido que las personas que ahorran en efectivo deben conservar los justificantes que acrediten el origen real y lícito del dinero para evitar posibles sanciones en un futuro más o menos cercano. En este sentido, a pesar de que guardar dinero en casa no es ilegal, no poder demostrar de dónde procede puede acarrear importantes multas y problemas fiscales si en algún momento se ingresa en el banco o se utiliza para una compra importante que haga saltar las alarmas al fisco español.

La Agencia Tributaria no prohíbe ahorrar en metálico, pero sí exige que el contribuyente pueda acreditar el origen de los fondos si así se le requiere. El objetivo es el de prevenir el fraude fiscal, el blanqueo de capitales y los movimientos económicos opacos que no se corresponden con los ingresos declarados de cada contribuyente. La clave no está en el efectivo en sí, sino en la trazabilidad del dinero y su origen.

Qué documentos sirven como justificante

Hacienda acepta cualquier documento que permita demostrar de forma coherente de dónde procede el dinero ahorrado. Entre los justificantes válidos se encuentran las nóminas, transferencias bancarias, extractos de cuentas, recibos de retiradas en cajero, contratos de compraventa, facturas, justificantes de herencias o donaciones y documentos que acrediten la venta de bienes como vehículos o mobiliario. Todo esto sirve para atestiguar que el dinero tiene un origen limpio.

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No se trata de un modelo específico de documento, sino de poder reconstruir el origen del dinero con pruebas feacientes. Si una persona retira efectivo periódicamente de su cuenta y conserva los movimientos bancarios, podrá justificar posteriormente que ese dinero ya había tributado y formaba parte de sus ingresos declarados.

Cuándo pueden pedir explicaciones

Las comprobaciones suelen activarse cuando se producen ingresos en efectivo superiores a lo habitual, compras relevantes pagadas en metálico o movimientos que no encajan con los ingresos declarados en la renta. También pueden solicitar explicaciones en controles en aeropuertos o fronteras, o si detectan discrepancias fiscales en una inspección.

Si el contribuyente no puede justificar el origen del dinero, Hacienda puede considerarlo una ganancia patrimonial no justificada. En ese caso, puede exigir el pago de impuestos sobre esa cantidad e imponer sanciones económicas adicionales por ello. Incluso si el dinero es completamente legal, la falta de documentación puede generar un problema fiscal.

Por eso, la recomendación es que quien ahorre en efectivo debe conservar siempre los documentos que acrediten su procedencia. No basta con que el dinero sea lícito; es imprescindible poder demostrarlo. La prevención documental es la mejor herramienta para evitar multas y complicaciones futuras con la Agencia Tributaria.