Que Hacienda esté cobrando IRPF de más de aquellos que han cambiado su estado civil y no lo comunican es una situación mucho más habitual de lo que parece y que afecta directamente al bolsillo de miles de contribuyentes cada año. El problema no es una sanción ni un error puntual, sino una falta de actualización de datos que provoca que el IRPF se calcule como si la persona siguiera soltera.

La consecuencia es clara: durante todo el año se aplican retenciones más altas de las que corresponderían, lo que reduce el salario neto mensual y el poder adquisitivo de las personas. Aunque ese dinero suele recuperarse en la declaración de la renta, muchos contribuyentes pierden liquidez mes a mes sin ser conscientes del motivo.

Por qué no comunicar el matrimonio eleva el IRPF

El sistema de retenciones del IRPF tiene en cuenta la situación personal y familiar del trabajador. Entre los factores clave están el estado civil, la existencia de hijos o descendientes y la posibilidad de tributar como unidad familiar. Cuando una persona se casa, su situación fiscal cambia, pero Hacienda solo puede aplicarlo si dispone de esa información. Si el matrimonio no se comunica, la Agencia Tributaria sigue considerando al contribuyente como soltero. Esto implica que no se aplican los mínimos familiares ni las posibles ventajas asociadas a la declaración conjunta, lo que se traduce automáticamente en un tipo de retención más elevado en la nómina.

HACIENDA

En la práctica, esto supone que cada mes se descuente más IRPF del necesario. En sueldos medios, esta diferencia puede parecer pequeña, pero acumulada durante doce meses puede convertirse en una cantidad relevante que afecta al ahorro y a la capacidad económica diaria.

Hasta 1.200 euros de diferencia al año

Los expertos señalan que, en salarios brutos situados entre 22.000 y 28.000 euros anuales, la diferencia es especialmente visible. Un trabajador soltero puede tener una retención del 14–16%, mientras que tras casarse podría corresponderle una retención del 11–13%, dependiendo de su situación. Esa diferencia de entre dos y tres puntos porcentuales puede suponer entre 800 y 1.200 euros anuales pagados de más a Hacienda.

Es importante aclarar que no es una multa ni una penalización. Hacienda no sanciona por no comunicar el matrimonio, pero sí aplica un cálculo incorrecto por falta de datos actualizados. El exceso se regulariza cuando se presenta la declaración de la renta, momento en el que el contribuyente suele recibir una devolución mayor.