Gerard Piqué, sobre la soledad que vivió al irse con 17 años: “Cuando mi madre me llamaba, mentía”

Gerard Piqué es otro ejemplo de deportista que tuvo que dejar su vida atrás para iniciar un nuevo desafío en otro lugar, cuando ni siquiera había cumplido la mayoría de edad. Porque tenía 17 años cuando optó por salir del Barça, en busca de cumplir su sueño, que era convertirse en futbolista profesional, y firmó por el Manchester United. Allí, no solamente le multiplicaban el salario, sino que le prometían muchas más oportunidades en el primer equipo.

Y aunque la experiencia por Old Trafford no fue tal y como tenía previsto, ya que nunca tuvo un papel protagonista en los planes de Sir Ales Ferguson, le ayudó mucho a crecer como jugador y como persona. De hecho, explica que todos los éxitos que consiguió después serían imposibles si no hubiera decidido trasladarse al Reino Unido, donde llegó siendo un niño, y se marchó siendo un hombre, con 21 años, para regresar al conjunto azulgrana, donde se convirtió en una leyenda.

Pero sufrir y llorar también fue parte del aprendizaje. Los días en soledad encerrado en una habitación, echando de menos a sus familiares y amigos cercanos, y el clima, la cultura y la dieta mediterránea también sirvieron para que el exmarido de Shakira valorara mucho más su tiempo en Barcelona. Y en una conversación con ‘The Players Tribune’, recordó estos momentos, y se atrevió a explicar algunos de los detalles más privados de su vida.

“No solo era complicado jugar al fútbol, ​​sino también el idioma, la cultura y la soledad. La distancia fue lo peor. Estar lejos de tu familia con 17 años y estar rodeado de hombres adultos, de leyendas, de un entrenador como Sir Alex… fue una situación muy complicada. Cuando la gente se pregunta por qué los futbolistas jóvenes no tienen éxito en el extranjero, puedo asegurarte que, normalmente, no tiene que ver con sus cualidades futbolísticas. Siempre hay algo más que no se ve. Los dos primeros años que estuve en Inglaterra, había muchas noches que regresó a casa del entrenamiento y en Mánchester se hace de noche a las 4 de la tarde, por lo que no podía evitar sentirme solo. Fue todo muy deprimente. Por supuesto, cuando mi madre me llamaba, mentía y decía: “¡Oh, va todo genial, mamá! Todo va de maravilla”, confesó Piqué.

Pero viendo su vida actualmente, y su trayectoria en el Barça y en la selección española, no hay duda de que todo el esfuerzo que hizo mereció mucho la pena.