Gavi dejó su casa para ir al Barça: “No quería salir de mi pueblo, separarme de los amigos”

Gavi llegó al Barça siendo apenas un niño y el cambio estuvo muy lejos de ser sencillo. Tenía 11 años cuando dejó Los Palacios y Villafranca para instalarse en Barcelona y empezar una vida completamente distinta. Hoy parece difícil imaginarlo, pero antes de convertirse en una de las referencias de La Masia, el centrocampista llegó a decirles a sus padres que no quería marcharse.

“Era muy pequeño y no quería salir de mi pueblo, separarme de los amigos. Era cambiar de vida totalmente”, recordó años después. El salto significaba abandonar su casa, su entorno y prácticamente todo lo que conocía. Gavi ha admitido que sentía miedo ante la mudanza y que fueron sus padres quienes tuvieron claro que debía aprovechar aquella oportunidad.

Sus padres lo acompañaron en el cambio

La familia tuvo un papel fundamental durante aquellos primeros meses. El primer año, sus padres se trasladaron con él a Barcelona para que no tuviera que afrontar solo una transformación tan grande. Vivieron juntos mientras Gavi comenzaba a acostumbrarse a la ciudad, al club y a una exigencia futbolística completamente nueva para un niño de su edad.

Gavi Barça Elx
Gavi Barça Elx

Sin embargo, la adaptación terminó siendo mucho más rápida de lo que esperaba. Apenas un año después, fue el propio Gavi quien les dijo a sus padres que podían regresar tranquilos porque quería instalarse en La Masia. Lo que inicialmente le producía miedo había terminado convirtiéndose en su nueva casa.

La Masia terminó convirtiéndose en su hogar

Los primeros meses tuvieron además una dificultad adicional. Debido a la sanción de la FIFA al Barça, Gavi pasó alrededor de seis meses sin poder disputar partidos oficiales. Él mismo reconoció que no podía soportar estar sin jugar, hasta el punto de apuntarse a una liga de fútbol sala de su colegio para seguir compitiendo.

Con el paso de los años, aquella decisión familiar terminó marcando completamente su vida. Gavi pasó prácticamente toda su infancia futbolística en Barcelona y siempre ha explicado que La Masia lo significa todo para él. El niño que no quería abandonar a sus amigos terminó encontrando un nuevo hogar a cientos de kilómetros de su pueblo. Y la decisión que entonces le producía miedo fue precisamente la que le permitió llegar al primer equipo del Barça.