Francesc Mauri sobre lo que ve cada vez que se fija en Barcelona: “Tantas terrazas sin placas solares”

Francesc Mauri se fijó en los tejados mientras participaba en una grabación en un edificio de Barcelona y reparó en algo que le parecía una oportunidad desaprovechada. “Hay tantos tejados, tantas terrazas sin placas solares”, explicó en una entrevista con Crític. Su reflexión llevaba el debate energético hasta un espacio cercano para cualquier vecino: la cubierta del bloque donde vive.

En este sentido, el meteorólogo hablaba también desde sus decisiones domésticas. Contó que en casa habían apostado por la electricidad, contratado energía verde y prescindido del gas para calentarse. Su planteamiento conectaba los consumos cotidianos, desde la cocina hasta el agua caliente, con la necesidad de cambiar la manera de obtener energía. Al mirar las azoteas, veía superficies que podían participar en esa transformación.

La cubierta del edificio también puede producir electricidad

La posibilidad existe también para quienes viven en un piso. El Institut Català d’Energia explica que una comunidad puede impulsar una instalación fotovoltaica en su cubierta y compartir la energía producida. Antes hay que comprobar el espacio disponible, la radiación solar y las sombras, además de acordar la actuación entre los propietarios. Esas condiciones permiten estudiar si el proyecto resulta adecuado para cada edificio.

Placa solar teulada / Pexels
Placa solar teulada / Pexels

De esta manera, la pregunta puede trasladarse a una reunión de vecinos con información concreta: cuánto espacio hay, qué instalación admite y qué consumo podría cubrir. Pedir un estudio permite pasar de una impresión sobre una terraza vacía a una propuesta que se pueda valorar. También ayuda a comparar el desembolso inicial con el aprovechamiento previsto, sin dar por hecho que todos los bloques ofrecen las mismas posibilidades.

Una decisión que empieza por mirar hacia arriba

El interés de la observación de Mauri está en señalar una parte del edificio que fácilmente queda fuera de las conversaciones sobre ahorro. Dentro de casa revisamos electrodomésticos, apagamos luces o ajustamos la calefacción. La cubierta exige pensar de forma conjunta, porque cualquier proyecto afecta a un espacio compartido y necesita organización. Ese paso cambia la escala: del hábito individual a una decisión entre vecinos.

Así pues, aquella frase invita a mirar Barcelona desde sus azoteas y preguntarse qué uso energético podrían tener. El primer movimiento puede ser consultar las características del edificio y reunir información para la comunidad. Una terraza sin paneles abre una pregunta; estudiar su viabilidad permite saber si puede convertirse en una fuente de electricidad para las viviendas.