Fernando Fabiani, experto en climatización: “Hay que poner la casa en modo botijo cerrando la casa en el día”

Fernando Fabiani ha resumido con una imagen muy sencilla lo que muchos técnicos repiten cada verano: la casa debe funcionar como un botijo. Es decir, conservar el fresco durante las horas más duras y evitar que el calor entre cuando la calle está ardiendo. La clave no está solo en encender el aire acondicionado, sino en gestionar ventanas, persianas y corrientes con cabeza.

El error habitual es hacer justo lo contrario. Muchas personas abren ventanas durante el día pensando que así renuevan el aire, pero si fuera hace más calor que dentro, lo único que consiguen es meter aire caliente en casa. Por eso Fabiani insiste en cerrar durante las horas centrales y abrir cuando la temperatura exterior baja.

Cerrar de día, abrir de noche

El llamado “modo botijo” consiste en proteger la vivienda como si fuera un recipiente que guarda frescor. Durante la mañana, antes de que el sol apriete, se puede ventilar unos minutos. Después conviene cerrar ventanas, bajar persianas sin bloquearlas del todo y correr cortinas en las habitaciones donde da el sol directo.

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Seguro que has oído lo de «más vale prevenir». Pues puedes aplicarlo también a las altas temperaturas dentro de casa. La mejor manera de enfriar la casa es… ¡evitar que se caliente! Pon tu casa en MODO BOTIJO. #botijo #botijomodeON #calor #verano #sabervivirtve #viral #viraltk #viralvideo @rtve @playz

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Este matiz es importante. Cerrar completamente algunas persianas puede crear una bolsa de aire caliente entre la ventana y la persiana, sobre todo si reciben muchas horas de sol. Por eso se recomienda dejar una pequeña rendija o inclinar las lamas, de forma que no entre radiación directa, pero tampoco se acumule tanto calor pegado al cristal.

El aire acondicionado no lo arregla todo

Cuando llega la tarde o la noche y la temperatura exterior cae, toca hacer lo contrario: abrir ventanas enfrentadas para crear corriente. Esa ventilación cruzada ayuda a expulsar el aire caliente acumulado en paredes, muebles y techos. Si se hace bien, la casa arranca el día siguiente con menos calor interno y el aire acondicionado trabaja menos.

El problema es confiarlo todo al aparato. Ponerlo a 18 grados después de haber dejado entrar calor durante todo el día obliga a gastar más y enfría peor. Una casa bien protegida necesita menos esfuerzo para mantenerse agradable. Por eso el consejo de Fabiani es tan útil: antes de climatizar, hay que impedir que la vivienda se caliente. El verdadero ahorro empieza mucho antes de tocar el mando, justo al cerrar la casa a tiempo y dejar que trabaje a favor del fresco.