Fermín López ha contado uno de los gestos con los que asimiló su llegada al primer equipo del Barça: escribir su nombre en Google. Le gustaba comprobar que el buscador ya lo identificaba como futbolista azulgrana. Lo explicó en una entrevista con GQ España. Ver junto a su nombre la descripción “jugador del FC Barcelona” le producía una emoción que resumió así: “Eso para mí era increíble”.
El recuerdo corresponde a un salto que llegó después de pasar por el Linares Deportivo. El centrocampista salió cedido en 2022 para ganar experiencia y regresó tras una temporada en la que marcó doce goles y dio cuatro asistencias. Aquel rendimiento le abrió la puerta de la pretemporada de 2023 con Xavi Hernández. Su nombre empezó entonces a aparecer entre los jugadores que podían encontrar una oportunidad con los mayores.
El Clásico de Dallas cambió la dimensión de su nombre
La actuación que lo presentó ante muchos aficionados llegó contra el Real Madrid, durante la gira estadounidense. Xavi lo introdujo en el minuto 66, con el Barça ganando por 1-0 y el rival buscando el empate. Fermín aprovechó la oportunidad: marcó desde fuera del área y después asistió a Ferran Torres para cerrar el 3-0. Había pasado de jugar cedido en Primera Federación a decidir un Clásico de pretemporada con el primer equipo.

Su aparición en aquel partido tuvo dos acciones concretas como carta de presentación. Primero, el disparo que amplió la ventaja; después, el pase que permitió a Ferran superar al portero y sentenciar. El joven que había viajado para ganarse una oportunidad terminaba participando directamente en dos goles. Esa noche ayudó a poner rostro y fútbol a un nombre que hasta entonces resultaba menos familiar para buena parte del público azulgrana.
Ahora intenta mirar menos el móvil y los comentarios
Fermín aclaró que hacía mucho tiempo que no se buscaba y que procuraba evitarlo. También explicó que no suele leer las opiniones sobre él, porque los elogios y las críticas cambian rápidamente. Aunque algunos mensajes le llegan, intenta concentrarse en su trabajo. La búsqueda que al principio le hacía ilusión no se ha convertido, según su relato, en una costumbre para comprobar diariamente qué se publica sobre su rendimiento.
Cuando está en casa, prefiere dedicar tiempo a su pareja, a su perro y a las personas cercanas. También reconoce que la popularidad puede restarle privacidad y hacer que se sienta observado. Su entorno lo ayuda a mantener los pies en el suelo. Aquel joven que comprobaba en Google que ya era jugador del Barça procura ahora desconectar de la pantalla cuando termina su jornada.