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El extractor parece una ayuda lógica cuando la cocina se llena de vapor, humo y olor, pero en verano puede producir un efecto inesperado. Al expulsar aire al exterior, crea una pequeña depresión dentro de la vivienda. Ese aire debe ser reemplazado, y muchas veces entra desde ventanas, rendijas o puertas con una temperatura superior a la del interior.

Por eso, encenderlo durante mucho tiempo puede terminar calentando la casa, sobre todo en las horas centrales del día. Si fuera hay más de 30 grados y el interior se mantiene algo más fresco, el extractor obliga a renovar ese aire con otro mucho más caliente. La sensación empeora cuando además están encendidos el horno, la vitrocerámica o varios fuegos.

El problema está en el aire de reposición

Los expertos explican que una campana no elimina el calor sin consecuencias. Extrae aire caliente, sí, pero también arrastra el aire acondicionado o el aire más fresco acumulado dentro de la vivienda. Después, la casa compensa esa pérdida dejando entrar aire exterior. Si ese aire llega desde una fachada soleada, un patio recalentado o una escalera caliente, el balance puede ser negativo.

Campana cocina. Foto: Pexels

El efecto es más evidente en pisos pequeños, cocinas abiertas y viviendas con poca ventilación cruzada. Allí, la campana mueve una parte importante del aire interior en pocos minutos. Si se utiliza a máxima potencia durante demasiado tiempo, puede aumentar la temperatura de otras estancias y obligar al aire acondicionado a trabajar más para recuperar el confort perdido.

Cómo usarlo sin recalentar la vivienda

La solución no consiste en dejar de utilizar el extractor, porque sigue siendo necesario para retirar grasa, humedad y contaminantes. Lo recomendable es encenderlo unos minutos antes de cocinar, usar la potencia justa y mantenerlo solo un breve tiempo después. También conviene cerrar la puerta de la cocina, si existe, para evitar que aspire el aire fresco del resto de la casa.

Otra opción es abrir ligeramente una ventana cercana situada en la zona más sombreada. Así, el aire de reposición entra por un punto controlado y recorre menos distancia por la vivienda. Cocinar temprano, evitar el horno en las horas de mayor calor y tapar las ollas también reduce la carga térmica. El extractor ayuda, pero usado sin estrategia puede expulsar el aire más fresco y sustituirlo por calor exterior. Este pequeño ajuste mejora el confort durante los días más calurosos del verano dentro de casa.