La ropa de deporte puede salir aparentemente limpia de la lavadora y, sin embargo, recuperar el olor a sudor en cuanto volvemos a utilizarla. Parte del problema está en cómo tratamos sus tejidos técnicos. Eva Ruiz, experta en limpieza y organizadora profesional, advierte de uno de los errores más habituales: utilizar suavizante como si se tratara de cualquier otra colada. “Es muy importante no usar suavizante en la colada de color y en la de deporte”, explica.
El motivo está en la composición de muchas prendas deportivas. Materiales como el poliéster o el elastano están diseñados para ser ligeros, elásticos y evacuar la humedad, pero también pueden retener grasas corporales y malos olores. Según Ruiz, el suavizante puede empeorar el problema porque deja residuos sobre las fibras y, en el caso concreto de la ropa deportiva, puede acabar fijando el olor a sudor en lugar de eliminarlo.
El suavizante puede perjudicar las fibras técnicas
La especialista recomienda sustituirlo por otros métodos de lavado. Entre sus trucos está utilizar detergente habitual y colocar vinagre de limpieza en el compartimento donde normalmente iría el suavizante. También incorpora una pequeña cantidad de producto desinfectante en el tambor cuando considera necesario reforzar la higiene de la colada.

Otro aspecto importante es la temperatura. Ruiz suele lavar estas prendas a 30 grados, una temperatura suficiente para una limpieza cotidiana y menos agresiva con los tejidos técnicos. El exceso de calor puede afectar a la elasticidad y al comportamiento de determinadas fibras. También conviene comprobar siempre la etiqueta, ya que cada fabricante establece las condiciones adecuadas para su prenda.
No dejes la ropa sudada húmeda durante horas
El cuidado empieza incluso antes de poner la lavadora. Si después de entrenar dejamos la camiseta húmeda dentro de una mochila o amontonada en el cesto, generamos un ambiente perfecto para que el olor se intensifique. Si no podemos lavarla inmediatamente, es preferible airearla y dejar que pierda parte de la humedad antes de guardarla.
Ruiz también aconseja tender la ropa a la sombra para evitar que el sol directo deteriore los colores y algunos tejidos. La idea general es sencilla: estas prendas requieren un tratamiento diferente al de una colada convencional. Menos suavizante, temperaturas moderadas, buen secado y evitar que el sudor permanezca atrapado durante horas ayudan a conservar mejor sus propiedades. Añadir más productos no siempre limpia mejor; en la ropa deportiva, incluso puede conseguir exactamente lo contrario.