Estrella cambió Barcelona por un pueblo de Asturias después de comprar, junto a su hermana, tres casas por 34.000 euros. Las construcciones estaban en ruinas y necesitaban una rehabilitación para convertirse en un hogar. La operación le permitió poner en marcha un proyecto que deseaba desde hacía tiempo como lo es vivir cerca de la naturaleza y dedicar sus días a recuperar unas viviendas que habían ido deteriorándose con los años.
Así lo explicó en el canal de YouTube Hilux Aventura, donde contó cómo había llegado hasta aquel lugar. Antigua auxiliar de enfermería, tuvo que dejar su profesión tras un problema de columna que requirió una operación. Asturias ya formaba parte de sus vacaciones y de sus planes para la jubilación. Cuando empezó a buscar propiedades, aquel deseo se convirtió en una posibilidad concreta que terminó compartiendo con su familia.
Los 34.000 euros fueron el comienzo del proyecto
En este sentido, el precio corresponde a la compra del lote, al que hay que añadir las obras. La diferencia es importante para entender la decisión: adquirir tres casas deterioradas supone asumir también el trabajo necesario para hacerlas habitables. El desembolso inicial abre la puerta, pero después llegan las reparaciones, la organización de los trabajos y las decisiones sobre qué conservar y qué transformar en cada espacio.

De esta manera, su historia tiene tanto de cambio de residencia como de proyecto personal. Restaurar una vivienda permite decidir cómo se quiere vivir en ella, aunque obliga a avanzar según los recursos disponibles. En el caso de Estrella, la recuperación del conjunto también le ofrecía una actividad a la que dedicar tiempo. El resultado se construye poco a poco, a medida que las obras permiten utilizar nuevos espacios.
Una nueva rutina junto a su madre
Durante el proceso recibió un diagnóstico de cáncer y se trató en Barcelona. Según relató, visitar Asturias entre tratamientos y ver cómo avanzaban los trabajos le aportaba ilusión. Su madre, de 84 años en el momento del testimonio, también se instaló allí y participó en las tareas del entorno. Ambas compartían actividades como cuidar la huerta, despejar caminos y recuperar materiales para darles nuevos usos.
Así pues, aquellas tres casas acabaron organizando una vida cotidiana distinta. La compra llevaba asociadas obras y dedicación, pero también la posibilidad de desarrollar un proyecto propio en un entorno elegido. Más allá de la cifra, ahí está el sentido del cambio: disponer de un lugar donde establecerse y encontrar ocupaciones con las que llenar los días después de dejar su trabajo.