La pensión de los autónomos es una de las grandes preocupaciones a largo plazo. Muchos cotizan durante años sin tener claro cuánto cobrarán al jubilarse. Y cuando se hacen números, la realidad es mucho más exigente de lo que parece a simple vista.
Y es que la realidad es que alcanzar una pensión de 1.500 euros al mes no es imposible, pero sí requiere una planificación muy concreta durante décadas. No basta con trabajar muchos años, hay que cotizar bien para llegar a una cifra que, en el mercado laboral, no es especialmente elevada.
La clave está en la base de cotización
De este modo, todo gira en torno a la base reguladora. Para cobrar una pensión de 1.500 euros mensuales en 14 pagas, el autónomo necesita que su base reguladora esté en ese mismo nivel. Y es que esa base se calcula con la media de las cotizaciones de los últimos 25 años. Esto significa que no sirve cotizar alto solo al final de la carrera: hay que mantener niveles medios-altos durante mucho tiempo.
En términos prácticos, esto implica cotizar durante años por bases de entre 1.500 y 1.700 euros mensuales. Si se cotiza por la base mínima de forma habitual, el objetivo se aleja completamente.

La realidad es que no solo importa cuánto se cotiza, sino durante cuánto tiempo. Para cobrar el 100% de la pensión, se necesitan entre 36 años y medio y más de 38 años cotizados, según el año de jubilación. Y es que si no se alcanza ese periodo, la pensión se reduce. Por ejemplo, con 25 años cotizados, el porcentaje baja hasta alrededor del 74%. En ese caso, una base de 1.500 euros se convertiría en poco más de 1.100 euros de pensión.
Qué ingresos necesita un autónomo
Aquí está el punto clave. Con el sistema actual de cotización por ingresos reales, la base depende directamente de los rendimientos netos. Para sostener una base de 1.500–1.700 euros, el autónomo debe generar aproximadamente entre 1.700 y 2.000 euros netos al mes de forma constante. Y no durante unos años, sino durante décadas.
Muchos autónomos cotizan por la base mínima para pagar menos cuota. A corto plazo es un alivio, pero a largo plazo reduce drásticamente la pensión. Así pues, sí es posible jubilarse con 1.500 euros al mes, pero no es lo habitual. Requiere ingresos estables, cotizaciones altas y una carrera larga. Porque en el caso de los autónomos, la pensión no depende solo de cuánto trabajas, sino de cuánto decides cotizar durante toda tu vida laboral.