El jardín de la casa familiar de Àngels Barceló en Cabrera de Mar tiene un olivo y una combinación de plantas aromáticas que define su carácter mediterráneo. Orégano, menta y jazmín forman parte de ese espacio exterior, según cuenta ¡HOLA!. La vivienda, situada en el Maresme, ha sido el lugar de regreso de la periodista durante sus años de trabajo entre Madrid y Catalunya.
En este sentido, el recuerdo más evocador aparece en unas de su marido, el periodista y cineasta Josep Morell: “Me gusta el olor a Mediterráneo cuando llega la primavera debajo del olivo”. La descripción continúa con la mezcla de las plantas del jardín. Es una imagen doméstica concreta, donde el atractivo está en los aromas y en la posibilidad de disfrutar del exterior.
El olivo fue el primer árbol del jardín
El árbol también ocupa un lugar importante en los recuerdos de Barceló. La periodista también contó que el olivo fue el primero que llegó al jardín de su casa. A su lado colocaron una mesa para compartir comidas y sobremesas. La periodista lo vinculó a momentos vividos allí, incluidos aquellos en los que necesitaba encontrar refugio.

De esta manera, el jardín se entiende a través de dos elementos cotidianos: un árbol y una mesa. La combinación deja espacio para una comida que se alarga, una conversación o un rato sin planes. Frente a las descripciones de viviendas centradas en metros cuadrados y equipamientos, estos detalles permiten acercarse al uso del lugar: qué reúne a la familia y qué permanece en la memoria con el paso del tiempo.
Aromas que dan personalidad al espacio exterior
El orégano, la menta y el jazmín completan esa imagen con una dimensión que una fotografía apenas puede mostrar. La descripción recogida por ¡HOLA! se detiene precisamente en el olor, algo que conecta el jardín con una estación y una sensación. Para entender su atractivo no hace falta conocer la distribución de cada planta. Basta con esa asociación entre primavera, vegetación y una zona exterior donde detenerse.
Así pues, lo conocido del jardín dibuja un espacio familiar ligado a pequeños placeres: sentarse, compartir mesa y reconocer un aroma. El olivo concentra los recuerdos que Barceló relató en su pregón; las plantas añaden el ambiente mediterráneo descrito por Morell. Son detalles sencillos que explican por qué una casa puede convertirse en un lugar al que siempre apetece volver.