Jordi Cruz tiene espacio para cocinar también fuera de casa. En la vivienda que comparte con Rebecca Lima a las afueras de Barcelona, las terrazas reúnen una cocina exterior, una zona de comedor y rincones donde sentarse frente al paisaje. Un reportaje de ¡HOLA! recorre ese exterior, donde destacan los cactus, los tonos claros y una barandilla de vidrio que deja las vistas despejadas.
La transparencia tiene un efecto sencillo: permite que la mirada continúe más allá del límite de la terraza. Desde una silla, el horizonte sigue formando parte del espacio. Esa decisión ayuda a entender el conjunto, en el que los muebles y la vegetación acompañan las zonas de descanso sin llenar cada rincón. El atractivo está también en poder salir, cambiar de ambiente y quedarse fuera sin necesidad de organizar un plan especial.
Cocinar y alargar la sobremesa al aire libre
Una de las terrazas cuenta con una cocina integrada y una gran chimenea de obra. En otra zona aparecen una barbacoa de diseño, una mesa con superficie de cristal y sillas claras. Una escalera metálica de caracol conecta las plantas. Son elementos que permiten utilizar el exterior para algo más que contemplar las vistas: preparar comida, recibir visitas y compartir la mesa también forman parte de sus posibilidades.
En este sentido, disponer de una zona para cocinar junto al comedor cambia la manera de aprovechar una terraza. Quien prepara la comida puede permanecer cerca de los demás, mientras la conversación continúa alrededor de la mesa. El espacio admite una comida tranquila y una reunión más larga. Su distribución invita a imaginar esas sobremesas en las que recoger los platos no significa necesariamente dar por terminado el encuentro ni volver inmediatamente al salón.
Cactus y piedra clara junto al agua
Los cactus de gran tamaño aportan altura y formas marcadas al exterior. Aparecen tanto en maceteros como junto a una zona de agua integrada en el pavimento, acompañada por peldaños de piedra clara. Frente a la superficie de los muros, sus siluetas introducen un contraste reconocible. La vegetación queda así incorporada a la composición de las terrazas, con ejemplares que tienen presencia incluso donde hay pocos elementos decorativos.
Así pues, el exterior prolonga la vida doméstica con lugares para cocinar, comer y descansar. Cada zona ofrece un uso distinto sin perder la relación con el paisaje. Entre la mesa, las plantas y la terraza abierta, la casa encuentra espacio para disfrutar del tiempo libre en compañía.
