Así es El Campillo, el pueblo minero de Huelva donde Fermín López creció jugando frente a su casa

Por muchos años que lleve fuera de su casa, Fermín López nunca se olvida de El Campillo. Es el pueblo en el cual nació y creció, y donde comenzó a jugar al fútbol, antes de ingresar en las categorías inferiores del equipo más importante de la ciudad, el Recreativo de Huelva. De allí pasó al Betis, antes de ser descubierto por los ojeadores del Barça, que decidieron ficharlo y que ingresara en la Masía cuando todavía era un niño.

Hace más de una década desde que tuvo que decir adiós a su familia y a sus amigos para emprender un viaje que el cambió la vida, y que le ha permitido cumplir su sueño de llegar a ser futbolista profesional. Pero siempre que tiene la oportunidad, regresa a este pequeño municipio de tan solo 2.000 habitantes, donde conserva sus primeros recuerdos. Y parece mentira que de un pueblo tan pequeño pudiera salir uno de los mejores futbolistas de la actualidad.

El Campillo
El Campillo

“Es un pueblo humilde y trabajador, y donde me he criado yo. De mi infancia recuerdo que estaba mucho tiempo en la calle jugando al fútbol en las pistas, en el paseo que le llamamos allí a la plaza del pueblo, en el Ayuntamiento, con mis amigos. También me acuerdo de comer lentejas en la casa de mi abuela. Esos son los mayores recuerdos que tengo de esa etapa de mi vida”, declaraba el jugador de 23 años en una entrevista que concedió hace un tiempo.

El Campillo se encuentra abrazado por dos ríos, el Tinto y el Odiel, donde destacan antiguas explotaciones mineras, las dehesas y las plantaciones de pinos y de eucaliptos. Es de origen agrícola y ganadero, y en el siglo XIX, una compañía británica comenzó a explotar los yacimientos de la comarca. Se divide en dos, la zona nueva y la zona antigua, ambas con un encanto especial. La vieja conserva las calles irregulares y las casas sencillas, mientras que la nueva surgió durante la expansión minera.

Lo más destacado es la iglesia parroquial de Santa María de Jesús, y el ayuntamiento, donde Fermín jugaba de pequeño. También llama la atención el parque de los cipreses, que es el lugar donde sus habitantes pasean por las tardes.

El cambio radical en la vida de Fermín

Viendo la tranquilidad que se respira en El Campillo, resulta comprensible que a Fermín le costara tanto adaptarse a su nueva vida en Barcelona, una ciudad totalmente distinta. Y él mismo ha confesado que le resultó muy difícil adaptarse.