Durante años, muchos pensionistas han escuchado el mismo consejo: ahorrar todo lo posible y gastar lo mínimo para no quedarse sin colchón. Sin embargo, algunos economistas están empezando a matizar esa idea. No se trata de despilfarrar ni de poner en riesgo la estabilidad financiera, sino de entender que los primeros años de jubilación suelen ser los más activos, los de mejor salud y los que más margen ofrecen para disfrutar de ciertos planes. Por eso, en algunos casos, gastar algo más al principio puede tener sentido.
Y es que la jubilación no es una etapa uniforme. No se vive igual con 66 años que con 82. En los primeros años, muchos pensionistas todavía tienen energía para viajar, hacer reformas, ayudar a la familia, apuntarse a actividades o cumplir proyectos que habían quedado pendientes durante la vida laboral. Esperar demasiado puede hacer que el dinero siga intacto, pero que las oportunidades de disfrutarlo se reduzcan.
Gastar más no significa gastar sin control
La realidad es que los economistas no recomiendan vaciar los ahorros ni vivir como si no hubiera mañana. Lo que plantean es una planificación más realista del gasto. Si una persona tiene una pensión estable, vivienda pagada y un colchón suficiente para imprevistos, quizá no tiene sentido vivir con una austeridad extrema por miedo al futuro.

De este modo, puede ser razonable destinar más dinero en los primeros años a experiencias, salud, vivienda o calidad de vida. Un viaje, una reforma para hacer la casa más accesible, un buen tratamiento dental o actividades sociales pueden aportar mucho más valor si se hacen cuando todavía se pueden disfrutar plenamente. Además, algunos gastos tempranos pueden evitar problemas posteriores. Adaptar el baño, mejorar la iluminación o eliminar barreras en casa puede parecer un gasto, pero también es una inversión en seguridad.
La clave está en calcular antes
Eso sí, la recomendación solo tiene sentido si se hacen números. Hay que tener en cuenta la pensión mensual, los ahorros, los gastos fijos, la vivienda, la salud y posibles necesidades de cuidados en el futuro. También conviene reservar un fondo para emergencias, porque la jubilación puede traer gastos médicos, ayuda doméstica o reformas imprevistas.
Así pues, algunos pensionistas deberían perder el miedo a gastar un poco más al principio de la jubilación. No por capricho, sino porque el tiempo, la salud y la energía también son recursos limitados. Ahorrar es importante, pero disfrutar con cabeza también forma parte de una buena planificación económica.