Dormir más horas no siempre arregla el cansancio: los jubilados deben cambiar un detalle en el que no se fijan

Dormir más tiempo no siempre significa descansar mejor. Muchos jubilados intentan compensar el cansancio acostándose antes, permaneciendo más horas en la cama o levantándose cada día a una hora diferente. Sin embargo, uno de los detalles que más puede alterar el descanso pasa desapercibido: la regularidad del horario de levantarse. Cuando cada mañana empieza a una hora distinta, el organismo recibe señales menos claras sobre cuándo debe activarse y cuándo prepararse para dormir.

Con la jubilación desaparece muchas veces la obligación de poner el despertador y mantener unos horarios estrictos. Eso puede ser agradable, pero también facilita que la hora de levantarse cambie constantemente. Un día son las siete, otro las nueve y después de una mala noche pueden ser incluso las diez. Esa irregularidad puede hacer que resulte más difícil acumular sueño suficiente para la noche siguiente.

Levantarse a una hora parecida puede ayudar más que acostarse antes

Mantener una hora relativamente estable para empezar el día ayuda a organizar el ritmo de sueño y vigilia. No significa levantarse exactamente al mismo minuto todos los días, pero sí evitar diferencias de varias horas entre unas mañanas y otras.

Imagen de un jubilado en un parque | Europa Press
Imagen de un jubilado en un parque | Europa Press

También resulta útil buscar luz natural durante las primeras horas del día. Abrir persianas, desayunar cerca de una ventana o salir a caminar puede ayudar al organismo a identificar que ha comenzado la jornada. Si además se incorpora algo de actividad física, se llega a la noche con una diferencia más clara entre horas de actividad y horas de descanso.

Pasar más tiempo en la cama puede acabar jugando en contra

Cuando una persona duerme mal, una reacción habitual es acostarse mucho antes. El problema aparece si todavía no existe sueño suficiente. Pasar largos periodos despierto en la cama puede acabar asociando ese espacio con frustración, vueltas y preocupación en lugar de descanso. Las siestas también cuentan. Una cabezada corta puede ser perfectamente compatible con dormir bien, pero las siestas largas o demasiado tardías pueden reducir la necesidad de sueño por la noche. Revisar estos hábitos puede resultar más útil que intentar sumar horas sin cambiar nada más.

Eso no significa que todo cansancio se explique por los horarios. Si una persona duerme suficientes horas y sigue levantándose agotada durante semanas, o aparecen ronquidos intensos, pausas respiratorias, dolor, falta de aire o somnolencia importante durante el día, conviene consultarlo con un profesional sanitario. Dormir mejor no consiste únicamente en acumular horas. Para muchos jubilados, levantarse de forma regular, exponerse a la luz y mantenerse activos durante el día puede resultar más efectivo que intentar recuperar cada mala noche permaneciendo más tiempo en la cama.