David Villa llegó a convertirse en campeón del mundo, máximo goleador histórico de la selección española y delantero del Barça, pero sus orígenes estuvieron muy lejos de los grandes estadios. Creció en Tuilla, un pequeño pueblo minero de Asturias, donde la mina formaba parte de la vida cotidiana de prácticamente todas las familias. Su padre, José Manuel, trabajaba precisamente allí. “Cada noche, él bajaba hasta 800 metros bajo tierra para asegurarse de que a nuestra familia no le faltara nada”, recordó Villa al hablar de una infancia marcada por aquel sacrificio.
El exfutbolista describe el trabajo de su padre como extremadamente duro y peligroso. No se trataba únicamente de jornadas largas, sino de entrar cada día en un entorno donde cualquier accidente podía tener consecuencias graves. Villa creció sabiendo que mientras él jugaba al fútbol, su padre estaba asumiendo ese riesgo para mantener a la familia. Con los años, esa realidad convirtió a José Manuel en una de las personas que más han influido en su manera de entender el esfuerzo.
Un incendio en la mina pudo cambiarlo todo
Villa recuerda especialmente una noche en la que se produjo un incendio dentro de la mina. Él todavía era un niño y, cuando despertó, su familia recibió la noticia de que su padre había conseguido salir. Otros trabajadores, sin embargo, no tuvieron la misma suerte y algunos permanecieron atrapados durante varios días. Aquel episodio hizo todavía más evidente el peligro al que se enfrentaban los mineros diariamente.

“Mi padre tenía que arriesgar su vida para dar de comer a su familia”, escribió años después. Villa siempre ha relacionado su propia carrera con ese esfuerzo familiar. Considera que sin el apoyo de su padre probablemente nunca habría llegado al Valencia, al Barça o al Atlético de Madrid, ni habría conquistado el Mundial con España. Para él, el éxito deportivo empezó mucho antes de convertirse en profesional.
Su padre también fue clave en su momento
La influencia de José Manuel no terminó en la mina. Cuando Villa sufrió de niño una grave lesión en la pierna derecha, su padre se implicó directamente en la recuperación y le ayudó a entrenar la pierna izquierda. Aquella circunstancia terminó convirtiéndolo en un delantero capaz de rematar con las dos piernas, una de las características que posteriormente marcarían su carrera.
Villa nunca ha querido presentar su infancia como una etapa desgraciada. Al contrario, recuerda Tuilla como un pueblo humilde pero alegre, lleno de niños y con una fuerte vida comunitaria. Precisamente por eso concede todavía más valor al sacrificio de su padre. Antes de los goles, los títulos y el Barça hubo un hombre que bajaba cada noche 800 metros bajo tierra para que en casa no faltara nada.