Dani Güiza todavía sigue jugando al fútbol, su gran pasión. Lo hace en el Trebujena, equipo al cual llegó este verano, procedente del Jerez Industrial. A sus 46 años, todavía encuentra la motivación para ir entrenar cada día, y para jugar los fines de semana, aunque sea en campos municipales, y no en estadios imponentes, y contra rivales semi profesionales, que no se dedican al fútbol, y tienen trabajos aparte. Porque sigue disfrutando con la pelota.
No le importa que ya no le enfoquen las cámaras, ni que en el pasado fuera campeón de una Eurocopa, o el máximo realizador de La Liga EA Sports. Al exfutbolista de RCD Mallorca, Getafe, Fenerbahçe, Cerro Porteño, Barça, Recreativo de Huelva o Cádiz todavía le entretiene sentirse futbolista, aunque sea por tiempo limitado, y no tiene previsto retirarse aún. Además, ya no le importa el dinero, lo hace por pasión, pues su vida está resuelta desde hace tiempo.
Gracias a su extensa trayectoria y a la fortuna que acumuló, se puede permitir vivir tranquilo, y sin preocupaciones. Pero también han sido muy importantes las inversiones que ha hecho a lo largo de su vida, como él mismo explicó en ‘Infobae’. Hizo unas declaraciones, en las cuales deja claro que su gran acierto fue invertir en inmuebles, para vivir de las rentas. “Lo mejor es invertir en casas. Tengo bastantes, vivo de eso y de lo que tengo ahorrado”, declaró.
Durante su carrera, Güiza compró varios inmuebles, siendo el primero de todos una casa en su localidad natal, Jerez de la Frontera, valorada en 60.000 euros en ese momento. Un valor que ahora habrá multiplicado por dos o por tres fácilmente. Posteriormente, el citado medio explica que también adquirió un chalet en la exclusiva urbanización de Boadilla del Monte, en Madrid, por una cantidad aproximada de 900.000 euros. Y durante su etapa en las Islas Baleares, consiguió una vivienda en Mallorca por unos 600.000 euros.
Esa misma cifra desembolsó por una casa en Sanlúcar de Barrameda un año más tarde, y en Jerez compró otra vivienda de unos 200.000 euros. Con varios de estos inmuebles alquilados, o alguno, vendido por un precio mucho más alto del que le costó, el andaluz ha podido permitirse el lujo de no preocuparse por trabajar desde que finalizó su carrera. Sin descuidar los ahorros que tiene en su cuenta, gracias a los contratos millonarios que firmó en su época. En especial, en Turquía.
