El mercado de la vivienda sigue acumulando tensiones y el sector de la construcción ya advierte de un fenómeno que empieza a reflejarse directamente en los precios. Los promotores y constructores están asumiendo un incremento aproximado del 5% en los costes de edificación, una subida que no responde a un único factor, sino a un desequilibrio estructural cada vez más evidente.

La falta de mano de obra cualificada se ha convertido en uno de los principales problemas del sector. Las empresas constructoras reconocen dificultades crecientes para cubrir puestos esenciales en obra, desde perfiles técnicos hasta oficios especializados. Este déficit de trabajadores altera la planificación de proyectos y, sobre todo, impacta en los costes laborales.

La escasez de trabajadores tensiona el sector

La construcción arrastra un envejecimiento progresivo de su plantilla y una evidente falta de relevo generacional. Una parte significativa de los profesionales activos supera ya los 45 años, mientras que la incorporación de jóvenes sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda. Este desajuste provoca un efecto inmediato en los salarios. Cuando la oferta de trabajadores se reduce y la actividad se mantiene o crece, las empresas se ven obligadas a mejorar condiciones económicas para atraer o retener talento. El resultado es un aumento directo del coste de la mano de obra.

trabajador obra empleo obrero efe
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Los constructores señalan que este componente resulta especialmente sensible porque la mano de obra representa una parte muy relevante del presupuesto total de una obra. Junto a los materiales, concentra la mayor parte del gasto, de modo que cualquier variación se traduce en desviaciones significativas. La escasez también introduce ineficiencias operativas. Retrasos en plazos, menor disponibilidad de equipos y mayor competencia por recursos humanos incrementan la presión financiera sobre los proyectos residenciales.

Impacto directo en el precio de la vivienda

El encarecimiento de la construcción termina filtrándose al comprador final. Cuando los costes de ejecución suben, los promotores ajustan los precios de venta para mantener la viabilidad económica de las promociones. Este mecanismo explica parte de la subida observada en la obra nueva. La dinámica no se limita únicamente al factor laboral. El incremento en el precio de materiales clave refuerza la tendencia alcista, generando un escenario donde los costes directos de construcción muestran variaciones sostenidas.

Desde el sector se insiste en que el problema de fondo es estructural. La falta de profesionales cualificados no se corrige de forma inmediata y condiciona tanto la capacidad productiva como la estabilidad de precios en el mercado inmobiliario. Las empresas advierten de que, mientras persista la dificultad para encontrar trabajadores, la presión sobre los costes seguirá presente. Esto introduce un elemento de incertidumbre en futuras promociones y en la evolución del precio de la vivienda.

Así pues, la subida cercana al 5% no se interpreta como un ajuste puntual, sino como la consecuencia de un desequilibrio prolongado entre oferta laboral y demanda constructiva. Un factor que ya forma parte central del debate sobre el acceso a la vivienda.