Carlos y Charo viven en autocaravana: “Vendimos casa y coches y vivimos con un cuarto de lo que ganábamos”

Carlos y Charo tenían casa, coches y dos carreras profesionales consolidadas, pero decidieron cambiarlo todo por una autocaravana de apenas unos metros cuadrados. Él trabajaba como funcionario y ella era pediatra. Cuando llegó el momento de la jubilación de Carlos, ambos optaron por ejecutar un plan que llevaban años preparando: vender buena parte de lo que tenían y empezar a recorrer el mundo.

Lo explicaron en noviembre de 2025 en La Tarde de Telemadrid. Charo resumió la magnitud del cambio con una frase muy gráfica: “Vendimos la casa, los coches y pasamos a vivir con una cuarta parte de lo que ganábamos. Solo con su pensión”. La pareja reconoce que el proyecto no fue una decisión improvisada, sino algo que bautizaron como “la desconexión” y que habían planificado durante cinco años.

Dejaron una vida estable para vivir en 12 metros cuadrados

Carlos se jubiló en septiembre de 2018 y, prácticamente al día siguiente, ambos arrancaron la autocaravana para empezar una vida completamente distinta. Charo decidió dejar su profesión aproximadamente diez años antes de alcanzar su propia jubilación porque no quería mantener una rutina laboral mientras su marido ya había comenzado otra etapa.

viajar en autocaravana
viajar en autocaravana

La decisión también tenía una lógica económica. Según explican, mantener la casa, los vehículos, seguros y el resto de gastos fijos con los ingresos de una única pensión no encajaba con el estilo de vida que querían llevar.

Menos ingresos, pero también muchos menos gastos

Actualmente viven en una autocaravana de poco más de siete metros de largo y han recorrido más de treinta países. En redes sociales comparten sus viajes bajo el nombre de La Gaviota Viajera, un proyecto con el que muestran tanto los lugares que visitan como los problemas cotidianos que implica vivir permanentemente sobre ruedas.

Carlos y Charo aseguran que ahora disponen de aproximadamente una cuarta parte de los ingresos que tenían durante su vida profesional, pero también necesitan mucho menos dinero. Han eliminado buena parte de los gastos vinculados a una vivienda convencional y consideran que el cambio les ha dado algo que valoran más: tiempo y libertad. Su conclusión, después de años viviendo así, es bastante clara. No echan de menos la casa ni los coches que vendieron. De hecho, cuando les preguntan por su decisión, aseguran que su principal arrepentimiento es no haberla tomado antes.