Carlos Alcaraz es uno de los deportistas más reconocibles de la actualidad. Hace tan solo unos días, regresó por la puerta grandes después de unos meses complicados, por culpa de una lesión que le apartó de las pistas durante más tiempo del que tenía previsto en un principio. Pero ya vuelve a estar disponible, y pronto espera recuperar su mejor versión, ya que en el Masters de Shanghái fue eliminado por el belga Zizou Bergs en dos sets, en la ronda de 32.
Con tan solo 23 años, ya es uno de los mejores tenistas del planeta, y un digno heredero al trono de Rafa Nadal. Y, curiosamente, también comparte en común con el mallorquín su afición por el mundo de los yates. Porque, recientemente, en una entrevista con ‘Forbes’, explicó que uno de sus métodos predilectos para desconectar y alejarse de la presión mediática y de la responsabilidad que supone ser un deportista de élite es marcharse con el barco.
“Sí. Me encantan los barcos. Y me encanta el mar desde que era muy pequeño. De vez en cuando necesito desconectar de todo. Para mí, estar en un barco e ir al mar con mi familia y amigos es perfecto”, fueron las palabras del murciano, quien lejos de conformarse con una embarcación normal, encargó un yate de 27 metros. Es su refugio, y el único lugar donde puede estar tranquilo, sin distracciones ni cámaras, junto a su familia y amigos más cercanos.
Alcaraz no se encuentra en su mejor momento después de la dura derrota contra Bergs, hace un par de días, como él mismo admitió. “Es una de las derrotas más duras de mi carrera, venía fresco y me he decepcionado”, declaró, después de haberse perdido, por culpa de una lesión, los dos torneos más importantes del año, Roland Garros y Wimbledon, dos trofeos que ya tiene en su palmarés, y por partida doble, superando a Novak Djokovic en ambas finales en Londres, y a Alexander Zverev y Jannik Sinner en París.
Hasta Nadal salió a defender públicamente al tenista de El Palmar, asegurando que “ya es una leyenda de nuestro deporte, no una promesa, no todos tienen siete Grand Slam”. Seguramente, Carlos aprovechará este descanso para intentar recuperar la sonrisa, y lo podremos ver en su increíble yate.