Berto Romero, sobre el refugio de su infancia: “Yo vivía a los pies de una fortaleza medieval”

Berto Romero creció lejos de los grandes platós y de la vida acelerada de Barcelona. Su infancia transcurrió en Cardona, en la comarca del Bages, un pueblo marcado por su castillo, sus calles medievales y la Montaña de Sal. El humorista recuerda aquellos años como una etapa especialmente feliz, en la que podía pasar horas jugando en la calle con una libertad difícil de imaginar hoy. “Yo vivía a los pies de una fortaleza medieval, el Castillo de Cardona, y eso era mi patio de juegos”, explicó al recordar el entorno en el que creció.

La casa familiar era pequeña y Berto ni siquiera tenía demasiado espacio para guardar sus juguetes. Él mismo ha contado que utilizaba uno de los cajones inferiores de un mueble de la cocina, mientras su madre cocinaba a pocos metros. Aquella falta de espacio, sin embargo, nunca aparece en sus recuerdos como algo negativo. Al contrario: habla de una infancia en la que podía salir de casa, encontrarse con otros niños y recorrer el pueblo prácticamente sin restricciones.

El Castillo de Cardona era su patio de juegos

El elemento que hacía aquella infancia especialmente singular era el Castillo de Cardona, una fortaleza cuyo origen se remonta al siglo IX y que domina todavía hoy todo el municipio. Romero explica que él y otros niños se adentraban entre sus murallas y corrían por los alrededores como si aquel conjunto monumental fuera simplemente una extensión natural de su barrio.

Berto Romero   RTVE
Berto Romero RTVE

Cardona conserva buena parte de esa identidad medieval. El castillo, la colegiata de Sant Vicenç, el casco antiguo y las calles empedradas convierten el municipio en uno de los conjuntos históricos más reconocibles del interior de Catalunya. A ello se suma el Valle Salino y su conocida Montaña de Sal, otro de los elementos que han marcado durante generaciones la historia económica y social de la localidad.

Una casa que incluso se ha convertido en atracción

Con los años, la vivienda en la que creció Berto ha terminado protagonizando una historia muy acorde con su sentido del humor. Un usuario la señaló en Google Maps como la “Casa Museo Berto Romero” y comenzaron a acumularse reseñas ficticias y comentarios humorísticos hasta convertir el lugar en una pequeña atracción viral. El edificio sigue siendo una vivienda privada y no puede visitarse como museo.

Para Berto, sin embargo, el verdadero valor de Cardona está mucho antes de esa anécdota. Allí construyó una infancia que todavía recuerda por la libertad con la que podía moverse y por un escenario difícil de repetir. Mientras otros niños tenían un parque junto a casa, él disponía de murallas centenarias. Una fortaleza medieval no era una excursión de fin de semana: era literalmente el lugar donde salía a jugar cada tarde.