Berto Romero, humorista, sobre el consejo financiero de su padre: “Yo lo pago todo a tocateja”

Berto Romero ha hablado en varias ocasiones de la relación que mantiene con el dinero y de cómo la educación recibida en casa sigue condicionando sus decisiones económicas. Hijo de una familia humilde, creció con una idea muy concreta: no gastar aquello que todavía no se tiene. Esa filosofía continúa presente décadas después. “Yo lo pago todo a tocateja”, ha explicado al recordar una enseñanza que recibió directamente de sus padres.

Su padre, Juan, trabajó desde muy joven y terminó en las minas de sal y potasa de Cardona. Su madre, Carmen, era ama de casa y también cosía para conseguir ingresos adicionales. En aquel entorno, comprar a crédito no formaba parte de la manera de entender las finanzas familiares. “No gastes antes de tener”, era uno de los consejos que Romero escuchaba en casa y que acabó incorporando a su propia vida adulta.

Nada de créditos ni pagos a plazos

La norma familiar era bastante sencilla: si no había dinero suficiente, había que esperar. Romero ha explicado que sus padres rechazaban los créditos y los pagos aplazados, incluso cuando eso significaba renunciar temporalmente a determinadas compras. El humorista ha mantenido esa prudencia pese a haber alcanzado una situación económica muy diferente gracias a su carrera en televisión, radio, cine y espectáculos.

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De hecho, durante años continuó viviendo de alquiler incluso después de alcanzar una posición profesional consolidada. En una entrevista con El País Semanal explicó que en su familia le habían inculcado que debía comprar una vivienda únicamente cuando dispusiera de todo el dinero necesario. También se definió como alguien con un “freno de mano puesto” respecto al gasto y poco interesado en los lujos asociados a la fama.

Ganar más no cambió su manera de gastar

Esa relación con el dinero está muy ligada a sus orígenes. Romero ha contado que cuando era niño no siempre podía permitirse actividades como los viajes de fin de curso. La austeridad no aparecía como una elección estética, sino como una consecuencia directa de los recursos disponibles en casa. Con los años, aquella necesidad terminó transformándose en una manera bastante rígida de administrar sus ingresos.

El éxito profesional le ha permitido vivir con mucha mayor tranquilidad, pero no ha borrado aquellas reglas familiares. Romero evita presentarse como un experto financiero y tampoco habla de grandes estrategias de inversión. Su método es mucho más elemental: gastar cuando puede pagarlo. La frase “yo lo pago todo a tocateja” resume así una educación económica heredada de sus padres que ha sobrevivido incluso después de que su situación financiera cambiara por completo.