Barcelona está a punto de recuperar una de esas viviendas capaces de explicar la ciudad sin necesidad de salir de casa. En el número 8 de la calle Salomó Ben Adret, en pleno Gòtic, aparece una casa palacio levantada sobre el antiguo trazado de Barcino y situada en una esquina que lleva siglos habitada. Ahora, después de años sin aprovechar todo su potencial residencial, el inmueble puede volver a tener vida.
La ubicación es difícil de repetir. A pocos metros está la Sinagoga Major y, caminando apenas unos minutos, aparecen la plaza Sant Jaume y la Catedral. Todo el entorno conserva las huellas del antiguo Call, desde sus calles estrechas hasta fachadas deformadas por siglos de historia. Vivir aquí significa hacerlo dentro de una Barcelona que todavía conserva elementos de su pasado romano, medieval y decimonónico.
Un palacio escondido en una de las calles con más historia
El edificio actual está datado en 1850 y mantiene la estructura de un auténtico palacio urbano mediterráneo. Una gran portalada conduce hasta un patio central y una escalera noble, con piedra, proporciones generosas y una arquitectura que recuerda a las grandes casas históricas de ciudades como Palma o Palermo.

En su interior se encuentra un ático de 175 metros cuadrados construidos, unos 160 útiles, distribuido actualmente en tres dormitorios y dos baños. Todas sus estancias tienen salida exterior hacia Salomó Ben Adret, la calle de la Fruita o el patio interior, mientras que su orientación sur y oeste permite recibir luz durante buena parte del día.
Una terraza privada sobre las cubiertas del Gòtic
El elemento más excepcional se encuentra sobre la vivienda: una terraza de uso exclusivo de aproximadamente 180 metros cuadrados, prácticamente tan grande como el propio piso. Desde allí aparecen las cubiertas del Call, el Carilló de la Generalitat y el cimborio de la Catedral, creando una especie de jardín privado suspendido sobre el Gòtic.
La vivienda necesita actualmente una reforma integral. No dispone de ascensor ni calefacción y tiene una calificación energética E, aunque sus forjados son modernos. El proyecto permite adquirirla transformada por aproximadamente 1,5 millones de euros, con una propuesta de reforma diseñada para adaptar el espacio a una vivienda contemporánea sin eliminar su carácter histórico. Además, la propuesta estética corre a cargo del estudio barcelonés Atelier Malet, @ateliermalet en Instagram, donde pueden verse renders e ideas de reforma
Ahí está probablemente su verdadero atractivo. No se trata únicamente de comprar 160 metros útiles y una terraza enorme, sino de recuperar una forma de vivir en el centro histórico. Por alrededor de 1,5 millones, la propuesta ofrece algo difícil de reproducir en una promoción moderna: privacidad, un patio noble, una terraza casi tan grande como la vivienda y cerca de 2.000 años de Barcelona bajo sus paredes.