Balde recuerda el racismo que sufrió de niño: “Sus familias no les dejaban jugar con negros”

Alejandro Balde recuerda que, cuando era pequeño, quiso jugar al fútbol en un parque con su hermano y otros niños los rechazaron por el color de su piel. Lo explicó en una entrevista con GQ: “Sus familias no les dejaban jugar con negros”. Aquella respuesta convirtió un momento cotidiano de su infancia en una experiencia de discriminación que todavía podía relatar años después.

En este sentido, su testimonio no se limita a lo que vivió personalmente. También contó que sus padres habían encontrado dificultades para conseguir trabajo por ser negros y que a su hermano le habían pedido la documentación sin una razón que él pudiera comprender. Eran situaciones que afectaban a distintos miembros de la familia y que acababan formando parte de su vida diaria.

Un rechazo que llegaba a través de otros niños

El recuerdo del parque tiene un detalle especialmente significativo: quienes les negaban participar eran otros menores, pero atribuían esa prohibición a sus familias. Balde y su hermano solo querían compartir un partido. Sin embargo, antes de empezar a jugar, se encontraron con una condición que nada tenía que ver con el balón, las reglas o la amistad. Su color de piel bastaba para que alguien decidiera dejarlos fuera.

EuropaPress 7721306 alejandro balde of fc barcelona in action during the joan gamper trophy
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De esta manera, la anécdota permite entender cómo la discriminación puede aparecer en espacios donde un niño espera sentirse libre. Un parque es también un lugar para conocer gente, hacer amigos y compartir una tarde. Quedar excluido introduce una diferencia impuesta en algo tan sencillo como acercarse a jugar. En el relato de Balde, esa barrera estaba presente mucho antes de que su nombre fuera conocido por los aficionados.

La familia y el vínculo con sus orígenes

El futbolista también recordó los esfuerzos de sus padres para acompañarlo durante sus primeros años. Su madre lo llevaba a los partidos en metro, mientras su padre trabajaba y disponía del coche. Además, explicó que había regresado a su colegio de Primaria porque consideraba importante que los niños vieran a alguien salido de su mismo entorno que había llegado al Barça y a la selección española.

Así pues, su historia conserva dos recuerdos de aquella infancia: el rechazo que sufrió y el acompañamiento de su familia. Hablar de ambos permite conocer una parte de su vida que queda fuera de los partidos. Al contar lo ocurrido en el parque, Balde pone palabras a una exclusión concreta, vivida junto a su hermano, que el paso de los años y el reconocimiento profesional no han borrado de su memoria.