El aire acondicionado puede disparar la factura de la luz en verano, pero también es uno de los aparatos donde más margen de ahorro existe si se usa bien. Los asesores energéticos coinciden en que no hace falta renunciar al confort ni apagarlo por completo en plena ola de calor. La clave está en combinar tres gestos muy simples: ajustar bien la temperatura, activar el modo eco y mantener los filtros limpios.
El primer error es poner el aire a 18 o 20 grados pensando que así enfriará antes. En realidad, el aparato trabaja con más esfuerzo, consume más y no siempre consigue una sensación mejor. Una temperatura de 26 grados suele ser el punto más equilibrado entre confort y eficiencia, especialmente si la casa está bien protegida del sol.
La temperatura lo cambia todo
Cada grado de menos puede aumentar el consumo de forma notable. Por eso, subir el termostato de 22 a 26 grados ya supone una diferencia importante en la factura. No se trata de pasar calor, sino de evitar temperaturas extremas que obligan al compresor a funcionar durante más tiempo y con más intensidad.

El segundo paso es usar el modo eco. Este ajuste permite que el equipo module su potencia, mantenga una temperatura estable y evite picos innecesarios. Es especialmente útil cuando el aire acondicionado va a estar encendido varias horas, porque prioriza la eficiencia frente al enfriamiento agresivo.
Los filtros también juegan
El tercer gesto es limpiar los filtros. Cuando están llenos de polvo, el aparato necesita más fuerza para mover el aire y tarda más en enfriar la estancia. Además, empeora la calidad del aire y puede generar malos olores. Revisarlos cada pocas semanas en verano es una de las formas más sencillas de gastar menos sin tocar la instalación.
El ahorro del 40% no llega igual en todas las casas. Depende del equipo, del aislamiento, de las horas de uso y de la tarifa eléctrica. Pero sí es realista pensar que estos tres hábitos pueden reducir mucho el consumo, sobre todo en hogares donde se usa el aire a temperaturas demasiado bajas, sin mantenimiento y siempre a máxima potencia. Ajustar a 26 grados, activar el modo eco y limpiar filtros no son trucos milagrosos: son la base para que el aire acondicionado enfríe mejor, trabaje menos y pese mucho menos en la factura.