Antonio Banderas y su infancia: “Con 14 años quería ser futbolista, pero me partí el pie, acabó mi carrera”

Antonio Banderas soñó con ser futbolista mucho antes de imaginar que terminaría convirtiéndose en una estrella internacional del cine. De adolescente, el malagueño jugaba con frecuencia, competía en equipos de su ciudad y veía el balón como una posible profesión. A los 14 años estaba convencido de que ese podía ser su futuro y dedicaba buena parte de su tiempo a entrenar.

Todo cambió poco después, durante un entrenamiento en 1975. Banderas fue a centrar un balón, el pie se le quedó enganchado en el suelo y sufrió una fractura grave. “Me partí el pie y eso prácticamente acabó con mi carrera futbolística”, ha recordado. La lesión no se curó del todo bien y terminó cerrando una puerta que hasta entonces parecía completamente abierta.

Una lesión que cambió el rumbo de su vida

El golpe resultó especialmente duro porque el fútbol no era un simple pasatiempo. Banderas había competido desde pequeño y llegó a creer que podía alcanzar un nivel profesional. Años después incluso ha explicado que todavía nota las consecuencias de aquella fractura, hasta el punto de que el calzado del pie izquierdo le sigue resultando más ajustado que el del derecho.

antonio banderas
antonio banderas

Sin embargo, la misma lesión que terminó con un sueño aceleró otro. El teatro ya le llamaba la atención y sus padres eran aficionados, así que empezó a acercarse cada vez más a los escenarios. Con apenas 14 años ya había probado la interpretación en el colegio, pero fue después del accidente cuando aquella curiosidad comenzó a convertirse en una alternativa real para construir su futuro.

Del fútbol al teatro casi sin darse cuenta

Banderas se formó en Málaga y comenzó a trabajar con grupos de teatro independiente. Ya no podía imaginarse persiguiendo una carrera deportiva, así que trasladó la disciplina de los entrenamientos a los ensayos. Actuó en condiciones muy modestas, recorrió pueblos y aprendió un oficio que tampoco ofrecía garantías, pero en el que empezó a sentirse completamente identificado.

Con el tiempo se marchó a Madrid, entró en el circuito teatral y terminó cruzándose con Pedro Almodóvar, encuentro que transformaría definitivamente su carrera. Hollywood llegaría después. Mirando atrás, Banderas incluso ha asegurado que agradece aquella lesión porque lo empujó hacia el camino correcto. El adolescente que quería vivir del fútbol perdió su primera vocación de golpe, pero encontró otra capaz de llevarlo mucho más lejos. Una fractura dolorosa terminó convirtiéndose, sin que pudiera saberlo entonces, en el accidente que redefinió toda su vida profesional en una dirección que jamás había imaginado posible.