Ansu Fati encontró una segunda casa en la familia de Eric Garcia: “Pasé mucho tiempo allí de niño”

Ansu Fati y Eric Garcia compartieron mucho más que años de formación en el Barça. Durante su etapa de niños, cuando ambos empezaban a abrirse camino en el fútbol, la relación entre sus familias se hizo muy estrecha y la casa de Eric Garcia terminó convirtiéndose para Ansu en una especie de segundo hogar. "Pasé mucho tiempo allí de niño", recuerda el atacante al hablar de una amistad que nació mucho antes de que los dos llegaran al primer equipo.

La historia ayuda a entender por qué el vínculo entre ambos futbolistas siempre ha sido especialmente cercano. No se trataba únicamente de coincidir en entrenamientos o partidos, sino de compartir una parte importante de la vida fuera del campo. Para Ansu, aquellos años significaron adaptarse a una etapa nueva y encontrar en el entorno de Eric una familia con la que podía sentirse cómodo y acompañado.

La casa de Eric terminó siendo también la suya

Cuando eres niño y pasas tantas horas entrenando, los compañeros pueden acabar convirtiéndose en algo parecido a hermanos. En el caso de Ansu y Eric, esa relación fue todavía más allá porque el primero pasó largas temporadas entrando y saliendo de la casa familiar del segundo.

Ansu Fati
Ansu Fati

Allí compartían tardes, juegos y momentos que no tenían nada que ver con el fútbol profesional. Antes de los estadios llenos, las entrevistas o la presión del primer equipo, eran simplemente dos niños que crecían alrededor de una misma pasión y que habían construido una amistad muy fuerte.

Una relación que empezó mucho antes de la élite

Con los años, cada uno siguió su propio camino, pero aquella etapa dejó una huella evidente. Eric y Ansu acabaron reencontrándose en el primer equipo después de vivir procesos muy diferentes, y la relación previa hizo que nunca fueran únicamente compañeros de vestuario. Para Ansu, además, esa segunda casa tuvo un valor especial porque le permitió vivir la infancia con una red de apoyo más amplia. El fútbol de formación exige muchas horas, desplazamientos y sacrificios, y tener un lugar en el que sentirse acogido puede marcar una gran diferencia.

La anécdota explica también por qué determinadas amistades dentro del fútbol sobreviven a cambios de equipo, lesiones o momentos de menor protagonismo. Antes de compartir el vestuario del Barça, Ansu y Eric ya habían compartido una parte de su infancia. Y para el delantero, la casa de la familia Garcia terminó siendo uno de esos lugares que recuerda como propios.