Àngel Llàcer lleva más de dos décadas enlazando televisión, teatro, musicales y proyectos que prácticamente no le han dejado detenerse. Sin embargo, cuando le preguntaron en Zapeando de dónde sacaba tantas ganas de seguir trabajando, su respuesta fue bastante distinta a la imagen de alguien incapaz de parar: “Me lían y creas una rueda, pero si por mí fuera estaría en mi casa del campo”.
Aquella confesión resumía una faceta mucho menos conocida del presentador. Llàcer disfruta de una casa de estilo rural en Sant Cugat del Vallès, a las afueras de Barcelona, donde busca precisamente lo contrario a lo que encuentra en un plató: silencio, naturaleza y tiempo para hacer las cosas sin prisas. La vivienda se ha convertido en uno de sus principales lugares para desconectar.
Del ritmo de los platós a una casa rodeada de naturaleza
Su refugio tiene una estética rústica, con fachada de piedra, espacios exteriores y un porche de madera. También dispone de un taller de bricolaje, una afición que encaja con esa versión de Llàcer mucho más doméstica y alejada del personaje expansivo que suele mostrar delante de las cámaras.

La atracción por esa vida tranquila no parece algo puntual. Cuando Dani Mateo le preguntó qué quedaba del joven que llegó a televisión lleno de sueños, Llàcer respondió con humor que todavía conservaba una ilusión muy concreta: “La ilusión de irme al campo”. Una frase que provocó bromas en el plató, pero que también reflejaba cierto cansancio después de años encadenando proyectos.
Cada vez se siente más lejos del ruido de la ciudad
Con el tiempo, Llàcer ha hablado cada vez más de su preferencia por entornos tranquilos y de su necesidad de desconectar. Incluso ha llegado a definirse como alguien cada vez más “de campo”, una forma de vida que contrasta con el ritmo intenso de grabaciones, funciones y estrenos que ha marcado su carrera.
Su casa funciona así como un refugio real y también simbólico. Puede pasar horas rodeado de focos y público y, sin embargo, su plan ideal parece mucho más sencillo. Llàcer no sueña necesariamente con otro gran formato o un nuevo escenario: cuando consigue apartarse del trabajo, lo que realmente quiere es volver a casa, estar tranquilo y desaparecer durante un rato del ruido de la televisión.