Andreu Buenafuente, sobre su infancia: “Mis padres acabaron llevándome al médico porque no empezaba a caminar”

Andreu Buenafuente ha contado muchas historias de su infancia, pero una de las más curiosas tiene que ver con algo tan cotidiano como aprender a caminar. El humorista explicó en Nadie Sabe Nada que tardó más de lo habitual en dar sus primeros pasos y que la situación llegó a preocupar a sus padres, que terminaron llevándolo al médico para comprobar que todo estuviera bien.

Buenafuente recordó que a los 13 meses todavía no caminaba. Al principio, en casa se lo tomaban con humor y su padre incluso bromeaba diciendo que la cabeza le hacía contrapeso. Sin embargo, al pasar el tiempo sin avances, las bromas dejaron paso a cierta preocupación y la familia decidió consultar a un médico.

En casa primero se lo tomaron con humor

La anécdota encaja perfectamente con el tono con el que Buenafuente suele hablar de su familia. Él mismo ha explicado que su padre era muy bromista y que incluso una situación que acabó inquietándolos empezó convertida en un chiste familiar. Durante aquellos meses nadie sabía todavía si simplemente estaba tardando algo más o si existía algún problema que justificara aquella demora.

Buenafuente TVE
Buenafuente TVE

Finalmente, Buenafuente empezó a caminar y el episodio quedó como una de esas historias que sobreviven durante décadas dentro de una familia. Él mismo remató el recuerdo asegurando que, una vez comenzó a andar, ya no paró, convirtiendo aquella preocupación inicial en una anécdota que hoy cuenta entre risas.

Una infancia que recuerda especialmente feliz

Más allá de esta historia, Buenafuente ha descrito su infancia como una etapa muy feliz y ha destacado en otras ocasiones la protección que recibió de sus padres. Ha explicado que ellos cargaron con experiencias familiares mucho más difíciles relacionadas con la posguerra y el franquismo, pero procuraron que sus hijos crecieran alejados de aquel peso.

Aquella preocupación porque no caminaba muestra precisamente una faceta muy cotidiana de esa relación. Sus padres podían bromear con la situación, pero cuando comenzaron a pensar que podía existir algún problema, buscaron ayuda. Décadas después, Buenafuente puede recordar aquel episodio desde el humor que ha marcado toda su carrera: tardó en empezar a caminar, su familia llegó a inquietarse y terminó visitando al médico, pero aquello quedó simplemente como una peculiar historia de sus primeros años.