Andrés Iniesta y sus negocios: vino, compraventa de inmuebles, pero con pérdidas millonarias

Andrés Iniesta construyó durante años una de las carreras más exitosas del fútbol español, pero su actividad empresarial empezó mucho antes de retirarse. El exjugador del Barça creó en 2001 Maresyterey, una sociedad familiar desde la que ha canalizado inversiones inmobiliarias, financieras y proyectos vinculados al vino. Su trayectoria fuera del césped, sin embargo, también demuestra que incluso una gran fortuna puede convivir con negocios que acumulan pérdidas importantes.

La inmobiliaria se ha convertido en uno de los pilares más sólidos del entramado. En 2021, Maresyterey ingresó alrededor de 707.000 euros únicamente por el alquiler de inmuebles y, un año después, mantenía inversiones inmobiliarias valoradas en cerca de 28 millones. La compraventa, tenencia y explotación de propiedades funciona así como una de las principales vías de estabilidad del grupo.

El vino es su proyecto más personal, pero también el más complicado

Bodega Andrés Iniesta nació en 2010 en Fuentealbilla, su localidad natal, y probablemente sea el negocio que mejor representa su vínculo con sus raíces. Sin embargo, sus resultados económicos han sido mucho más difíciles. Desde su creación, el proyecto habría acumulado pérdidas superiores a los cuatro millones de euros.

Exfutbolista Andrés Iniesta
Exfutbolista Andrés Iniesta

Según las fuentes, las cuentas muestran una evolución irregular. En 2021 registró unos números rojos cercanos a los 180.000 euros y en 2023 volvió a perder más de 171.000. Hubo una excepción en 2022, cuando obtuvo un beneficio de aproximadamente 138.700 euros, aunque la mejoría no consiguió consolidarse. Su peor ejercicio llegó en 2019, con pérdidas cercanas a los 760.000 euros.

Inmuebles y finanzas sostienen el resto del grupo

La inversión financiera es otro de los grandes soportes de Iniesta. Maresyterey ha mantenido posiciones en fondos, bonos y acciones de empresas cotizadas y no cotizadas. Solo en 2021, la revalorización de esos activos aportó cerca de 1,6 millones de euros, además de más de medio millón procedente de dividendos.

Su actividad empresarial tampoco acaba ahí. Iniesta impulsó junto a Anna Ortiz la firma de calzado Mikakus, participa en Capitten y mantiene vínculos con el fútbol a través de Never Say Never, su agencia de representación y marketing deportivo. El resultado es un patrimonio diversificado donde no todos los proyectos funcionan igual. Mientras el vino continúa siendo una apuesta emocional con pérdidas acumuladas, los inmuebles y las inversiones financieras actúan como el gran colchón de un empresario que ha aprendido que fuera del fútbol también se puede ganar mucho, pero igualmente perder millones.