Albert Om tiene una relación muy especial con el vino y nunca ha escondido que forma parte importante de su manera de disfrutar. El periodista catalán ha explicado que no le importa gastar dinero en una buena botella si la ocasión lo merece, porque para él el valor no está únicamente en el producto, sino en todo lo que ocurre alrededor de esa comida o celebración.
Lo contó en una entrevista con Vadevi, donde reconoció que el vino es “una de las cinco o seis cosas más importantes” de su vida. Cuando le plantearon que mucha gente considera caro pagar determinadas cantidades por una botella, respondió con una reflexión muy clara: “Quizá aquella comida la recordarás toda la vida”.
Para Om, el vino es sobre todo placer
Su afición tiene también raíces familiares. Om recordó que su padre bebía vino en porrón y que en casa existía esa tradición, aunque las botellas de cierta calidad aparecían mucho menos. Con los años, él fue descubriendo nuevos productores y empezó a interesarse especialmente por los vinos catalanes.
No suele cerrarse a una única etiqueta. Ha explicado que le gusta probar referencias nuevas, especialmente de pequeñas bodegas, aunque para una celebración sí puede recurrir a alguno de sus favoritos. Su preferencia está sobre todo en los tintos, aunque también disfruta de determinados blancos con madera.
Gastar más no significa tirar el dinero
La filosofía de Om parte de una idea bastante sencilla como que una experiencia no pierde valor porque dure solo unas horas. Frente a quien considera excesivo pagar bastante por una botella que desaparecerá durante una comida, él pone el foco en el recuerdo que deja ese momento. Incluso ha defendido que algunos vinos pueden tener suficiente personalidad como para convertirse en protagonistas y beberse sin necesidad de acompañarlos con comida. Para él, disfrutar de una botella también puede ser una experiencia en sí misma.
Por eso su criterio no consiste en gastar por gastar, sino en entender el vino como parte de una celebración, una conversación o un momento concreto. Om no mide únicamente cuánto cuesta la botella, sino qué aporta a aquello que está viviendo. Y ahí está el sentido de su frase. Una comida dura unas horas y el vino termina, pero el recuerdo puede permanecer durante años. Para Albert Om, pagar más por una buena botella puede tener sentido precisamente cuando ayuda a convertir una comida corriente en una experiencia que todavía recuerdes mucho tiempo después.
