Alba, que alquila habitaciones en su casa, rechaza a jubilados: "Hay mucha gente que demanda pisos"

Alba Aldehuela alquila habitaciones en el piso de Madrid donde también vive y prefiere compartirlo con personas de una edad y unas rutinas similares a las suyas. Así lo explicó en Y ahora Sonsoles, de Antena 3, donde defendió por qué descarta a jubilados. Al hablar de su margen para escoger compañeros, señaló: “Por suerte es aquí en Madrid, entonces hay mucha gente que demanda pisos”.

En este sentido, su explicación parte de una circunstancia que considera fundamental: comparte las zonas comunes con quienes alquilan las habitaciones. La vivienda fue comprada por su padre y ella la utiliza como residencia habitual. Por eso, al enseñar el piso también busca a las personas con las que va a encontrarse cada día. Su criterio, según argumentó, está ligado al ambiente que quiere mantener dentro de casa.

Busca compañeros que estén en su misma etapa

El piso estuvo vinculado inicialmente a su época universitaria. Alba explicó que llegó a Madrid desde fuera y que entonces buscaba convivir con estudiantes que compartieran una situación parecida. Después, al incorporarse al mercado laboral, trasladó esa preferencia a jóvenes que trabajaran. Su elección sigue el mismo planteamiento: encontrar compañeros cuyos horarios y costumbres encajen con el momento de vida en el que ella se encuentra.

local en lloguer ACN
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De esta manera, relaciona su rechazo a los jubilados con las diferencias que anticipa en la convivencia. Durante su intervención puso como ejemplo salir de fiesta y regresar de madrugada, una rutina que considera más fácil de compartir con alguien de su generación. Aunque aseguró que convivir con una persona mayor no le molestaba por sí mismo, mantuvo su preferencia por otros perfiles al seleccionar a quienes ocuparían las habitaciones.

La demanda le permite mantener sus preferencias

Así, la abundancia de interesados aparece en su relato como una ventaja para elegir. Alba reconoce que recibe peticiones de personas con situaciones muy distintas, incluidas madres con bebés que buscan una habitación. Esa variedad de solicitudes le ha permitido percibir las dificultades de acceso a la vivienda. Sin embargo, sostiene que esas necesidades no cambian el criterio con el que decide quién comparte su domicilio.

Así pues, su testimonio muestra cómo entiende el alquiler de las habitaciones: los ingresos conviven con su deseo de escoger el entorno cotidiano. Para Alba, la decisión incluye compartir espacios, horarios y formas de vivir. La elevada demanda que describe le permite mantener esa selección entre los candidatos, mientras las personas jubiladas quedan fuera del perfil que busca para la casa en la que reside.