Aitana Bonmatí creció en Sant Pere de Ribes en una casa donde los libros tenían prácticamente tanto protagonismo como el fútbol. Sus padres, Rosa Bonmatí y Vicent Conca, son profesores de Lengua y Literatura Catalana y desde pequeña le transmitieron la importancia de estudiar, leer y mantener curiosidad por aquello que ocurría fuera del deporte. “Su casa es casi como una biblioteca”, explicó la futbolista al recordar el ambiente en el que creció.
La propia Aitana desarrolló esa idea durante una entrevista con Jordi Basté en El món a RAC1. Cuando le preguntaron por la influencia de los libros durante su infancia, respondió que si alguien visitara la vivienda de sus padres descubriría que aquello parecía “más una biblioteca que una casa”. La futbolista explicó además que fueron ellos quienes le inculcaron desde pequeña que leer era importante, una costumbre que ha mantenido durante su carrera profesional.
En su casa, estudiar estaba por delante del fútbol
La educación académica nunca fue secundaria pese a que Aitana empezó muy pronto a destacar con el balón. Ella misma ha contado que practicó gimnasia artística, baloncesto, tenis, tenis de mesa, natación y fútbol durante su infancia, pero en casa existía una condición bastante clara: los estudios debían ir primero. Tener a dos profesores como padres hacía complicado escapar de esa responsabilidad.

Con los años, esa educación terminó convirtiéndose también en una parte de su personalidad. Aitana ha explicado que le gusta leer porque la ayuda a tranquilizarse y desconectar de la exigencia diaria. Entre sus intereses aparecen la historia y determinadas biografías deportivas. Antes de recibir su primer Balón de Oro, por ejemplo, contaba que estaba leyendo Open, las memorias de Andre Agassi, y que uno de sus libros favoritos era Si esto es un hombre, de Primo Levi.
Sus padres también le enseñaron a cuestionar las normas
La influencia familiar no se limitó a los libros. Aitana ha contado que sus padres siempre tuvieron una fuerte conciencia sobre la igualdad y llegaron a enfrentarse a las normas que regulaban el orden de los apellidos cuando ella nació. Querían que Bonmatí, el apellido de su madre, apareciera primero, algo que entonces no resultaba sencillo legalmente.
Esa combinación entre deporte, educación y pensamiento crítico explica parte de la personalidad que Aitana ha mostrado durante su carrera. Su casa de infancia no fue únicamente el lugar donde descansaba después de entrenar. Fue un espacio rodeado de libros, conversaciones y aprendizaje, hasta el punto de que ella misma sigue dudando si definirlo como una vivienda o directamente como una biblioteca.