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Aitana Bonmatí pasó por ‘The Players Tribune’, para repasar algunos detalles acerca de su vida que quizás muy poca gente conocía. Por ejemplo, lo que pocos sabrán es que, en realidad, su primer apellido es el de su madre, y no el de su padre. Una práctica poco habitual, en especial, en la época en la que nació, hace prácticamente tres décadas. Pero así lo ha recordado, asegurando que sus padres fueron de los primeros en revelarse contra esta ley.

“Son profesores de lengua y literatura catalana. Su casa es casi una biblioteca. Antes, cuando una pareja tenía un hijo en España, estaba obligada a poner primero el apellido del padre y después el de la madre. No sé si había alguna razón real para ello. Simplemente funcionaba así. De todos modos, a mis padres no les gustaba. Siempre han luchado mucho por la igualdad, así que cuando nací en 1998, formaron parte en un gran esfuerzo para que se cambiara la norma. Y lo consiguieron. Mi primer apellido, Bonmatí, es de mi madre, y mi segundo apellido, Conca, es de mi padre. Estoy muy orgullosa de lo que hicieron. Esta voluntad de luchar por los derechos de las mujeres, siento que la llevo en la sangre”, aseguró la futbolista del Barça.

Aitana estuvo cerca de dejar el fútbol

Aitana también recuerda que veía muy difícil poder cumplir su sueño de llegar a ser profesional, y que se planteó colgar las botas para dedicarse a otra cosa, cuando era una adolescente. “Vi cero oportunidades. Cero. Todo el mundo sueña con jugar en el Camp Nou. Fui cuando tenía 14 años y recuerdo que me pareció tan grande. Miras a las 90.000 personas y casi te mareas. Pero cuando digo que todo el mundo sueña con jugar allí, me refiero a los chicos. ¿Crees que las chicas han pensado en ello? Puuf. Imposible. En ese momento, el Barça femenino no salía en la tele. No estaban en las redes sociales. No había ninguna posibilidad de que las mujeres jugaran en el Camp Nou. Durante mucho tiempo, los mejores equipos femeninos de España tampoco eran profesionales”, dijo.

“Así que cuando yo jugaba en el Barça sub-15, no veía la manera de ganarme la vida con el fútbol. No sabía mucho sobre el fútbol femenino en otras partes de Europa, como Inglaterra, España o Alemania, pero la gente hablaba mucho de Estados Unidos. Yo pensaba: "¡Genial! Mis padres y yo incluso hablábamos de la Universidad de Oregón, y de qué exámenes haría. Siempre querré al Barça. Pero tienes que pensar en tu carrera, ¿no? Entonces, cuando tenía 17 años y jugaba en el segundo equipo, de repente el Barça hizo profesional al primer equipo. Al año siguiente me ascendieron a los mayores. En dos años pasé de ‘Sí, me iré a Estados Unidos’ a ‘Oh, vaya, soy profesional a tiempo completo en el Barça’”, añadió la dos veces ganadora del Balón de Oro.