Encontrar pareja puede ser una experiencia enriquecedora, pero también un terreno lleno de dudas y desafíos, especialmente cuando una o ambas personas llegan con hijos de relaciones anteriores. El psicólogo Adrián Chico propone una reflexión simple, pero profunda: antes de comprometerte, pregúntate si dejarías a tu hijo solo con esa persona. Esta cuestión no busca generar desconfianza, sino evaluar el nivel de seguridad, respeto y cuidado que esa persona podría ofrecer a tus hijos —algo vital cuando la relación avanza más allá de la atracción inicial.

Relaciones con hijos de una pareja anterior: retos y realidades

Las relaciones de pareja donde uno o ambos tienen hijos de matrimonios previos son cada vez más comunes. En España, por ejemplo, los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que en 2024 el 50,8 % de los divorcios entre cónyuges de distinto sexo implicaron hijos menores de edad, lo que refleja que muchas familias están integradas por miembros que han vivido separaciones y custodia compartida o exclusiva antes de formar una nueva pareja.

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Este contexto trae consigo varias particularidades:

  • La relación entre el adulto y los hijastros: a diferencia de una pareja sin hijos previos, aquí la convivencia implica construir vínculos afectivos con menores que tienen su propio bagaje emocional. Estas relaciones pueden ser cercanas y enriquecedoras, o también desafiantes si no se manejan con sensibilidad.

  • La dinámica familiar: no solo se trata de pareja adulta, sino de una estructura familiar ensamblada, donde cada miembro tiene expectativas distintas y roles por definir. En ocasiones puede surgir resistencia o rechazo inicial, y la madrastra o padrastro no siempre es aceptado de inmediato por los hijos, debido tanto a experiencias pasadas como a prejuicios culturales.

  • La cooperación con la expareja del progenitor: mantener una comunicación respetuosa y establecer límites claros con la ex pareja y los hijos es clave para evitar conflictos y facilitar las transiciones familiares.

Estos factores hacen que elegir pareja con hijos implique algo más que una simple evaluación emocional; requiere consideración de cómo se integrará esa persona en la vida familiar y cómo se adaptará a funciones de apoyo, observación y cariño hacia los hijos.

La reflexión de Adrián Chico

Lo que propone Adrián Chico no es una regla rígida, sino una herramienta de autoconciencia emocional y práctica. Al plantear la pregunta “¿dejarías a tu hijo solo con esa persona?”, invita a los interesados a considerar:

  1. La capacidad de esa pareja potencial para generar un ambiente seguro y respetuoso.

  2. Si demuestra empatía, responsabilidad y cariño hacia los hijos, no solo hacia ti como adulto.

  3. La disponibilidad emocional de esa persona para aceptar, entender y apoyar al niño o niña sin pretender sustituir a la figura parental biológica.

Esta reflexión puede ayudar a distinguir entre una relación centrada únicamente en la conexión romántica y una relación más madura y consciente, capaz de integrar los desafíos y la complejidad de convivir con hijos de relaciones anteriores.

Relaciones conscientes y respeto hacia los hijos

Las relaciones que implican hijos no solo requieren atracción y compromiso mutuo entre adultos, sino también un compromiso ético hacia el bienestar de los menores involucrados. Al preguntarte si confiarías en esa persona para cuidar de tu hijo en tu ausencia, estás evaluando su integridad, empatía y fiabilidad —cualidades que no solo mejoran la calidad de la relación, sino que también protegen la salud emocional de los hijos en contextos de cambio familiar.