Cargando...

Achraf Hakimi es otro de los deportistas de élite que no ha tenido ningún problema a la hora de recordar sus orígenes humildes. Nacido en Madrid, pero de padres marroquís, la selección a la cual se decantó por representar cuando tan solo era un adolescente, ha recordado lo dura que fue su infancia en el ámbito económico. Y esto obligó a sus padres a tener que hacer un gran esfuerzo para poder ayudarle a cumplir su sueño, y convertirse en la estrella mundial que es a día de hoy.

Fue descubierto por los ojeadores del Real Madrid cuando tan solo tenía ocho años, e ingresó en la Fábrica, donde estuvo más de una década, antes de consolidarse en el filial, el Castilla. Sus actuaciones le sirvieron para ganarse la confianza de Zinedine Zidane, y que le permitiera ascender al primer equipo, jugando varios partidos, pero sin llegar a consolidarse nunca, por culpa de la presencia de Dani Carvajal. Así que salió a préstamo al Borussia Dortmund.

Allí pasó dos temporadas donde se acabó por consagrar en uno de los mejores futbolistas del planeta, y posteriormente fue fichado por el Inter de Milán y por el Paris Saint-Germain, donde juega desde 2021. Y allí ha ganado todos los títulos posibles, incluyendo dos Champions League de manera consecutiva, siendo considerado como un futbolista clave para Luis Enrique, y percibiendo un salario muy elevado. Aparte, es el capitán de su selección.

Pero Achraf no olvida sus orígenes, y los recordó en una entrevista para ‘El Chiringuito de Jugones’ hace unos años, cuando todavía jugaba en el Signal Iduna Park. “Mi madre limpiaba casas y mi padre se dedicaba a la venta ambulante. El que yo entrenase era un sacrificio para ellos. Venimos de una familia humilde, que siempre ha luchado para lograr las cosas. Yo lucho cada día por ellos, para sacarles adelante. Como digo, éramos pobres, y necesitábamos muchas ayudas”, aseguró.

“Sacrificaban muchas cosas de mis hermanos para que me las dieran a mí. Pasaba mucho tiempo con ellos y ahora estoy lejos. Estas cosas me motivan”, sentenció Hakimi visiblemente emocionado. Sin duda, todo el sufrimiento mereció la pena, viendo todo lo que ha conseguido a sus 28 años.