La campaña de la Declaración de la Renta ha incorporado una nueva práctica cada vez más habitual: utilizar herramientas de inteligencia artificial para resolver dudas o incluso completar apartados. Sin embargo, algunos expertos legales están lanzando una advertencia clara. Un abogado fiscalista lo resume así: “Usad un poco la cabeza”, en referencia al riesgo que supone compartir información personal sin control.
Y es que el problema no es solo la posibilidad de errores, sino algo mucho más delicado: la exposición de datos sensibles.
El verdadero riesgo no es hacer un mal cálculo, sino la información
Muchos contribuyentes introducen en estas herramientas datos como ingresos, DNI, cuentas bancarias, propiedades o situaciones familiares. Información que, en manos equivocadas o sin garantías claras de protección, puede convertirse en un problema serio. La realidad es que no todas las plataformas gestionan los datos de la misma forma, y en algunos casos no existe una certeza total sobre cómo se almacenan, procesan o eliminan.
@tu_blog_fiscal Un poco de cabeza.
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Además, a diferencia de la Agencia Tributaria, que cuenta con protocolos estrictos de seguridad, las herramientas externas pueden no ofrecer el mismo nivel de protección. Por eso, los expertos insisten en que no se deben introducir datos reales o identificables en este tipo de sistemas.
Cómo usar la IA sin poner en riesgo tus datos
Esto no significa que la inteligencia artificial no sea útil. Puede servir para resolver dudas generales, entender conceptos o recibir orientación básica. Pero la clave está en cómo se utiliza. Los abogados recomiendan no compartir nunca información personal concreta y limitar su uso a consultas genéricas. Para trámites reales, lo más seguro sigue siendo acudir a fuentes oficiales o a profesionales cualificados, especialmente cuando se trata de obligaciones fiscales.
La realidad es que un error en la Renta puede corregirse, pero una filtración de datos personales puede tener consecuencias mucho más graves. De este modo, la recomendación es clara: prudencia y sentido común. Así pues, la IA puede ser una herramienta útil, pero no debe sustituir el criterio ni la seguridad. Porque cuando se trata de datos personales, el riesgo no está en equivocarse, sino en compartir demasiado.