Andreu Buenafuente y Sílvia Abril tienen su casa en Cabrera de Mar, en una vivienda centenaria rodeada de vegetación. La propiedad combina una fachada de piedra con interiores renovados, donde predominan la luz natural, la madera y los tonos claros. Según el reportaje publicado por La Vanguardia, el edificio data de 1900 y conserva parte de su carácter original, aunque sus espacios se han adaptado a las necesidades actuales.
En este sentido, el atractivo de la casa está en esa convivencia entre elementos antiguos y soluciones contemporáneas. El exterior mantiene una imagen rústica, mientras las zonas interiores ofrecen ambientes más despejados y luminosos. Las fotografías que la pareja ha compartido en sus redes sociales permiten conocer algunos rincones, sin que eso suponga mostrar toda la vivienda. Entre los espacios visibles destacan las áreas de descanso y el jardín.
Un jardín con piscina y zonas para descansar
La vegetación tiene un papel importante alrededor de la casa. El jardín reúne una piscina y una zona de descanso con sofás blancos y hamacas, que contrastan con la piedra de la fachada. La combinación permite diferenciar espacios para bañarse, sentarse o pasar tiempo al aire libre. Es una de las partes más reconocibles de la propiedad en las imágenes recogidas por los reportajes sobre su hogar.

De esta manera, la vida exterior cuenta con varias posibilidades dentro del mismo recinto. Idealista también menciona una cama elástica entre los elementos del jardín, junto a la vegetación que rodea la vivienda. El resultado es un espacio con usos diversos, donde las zonas de ocio conviven con otras pensadas para descansar. Ese entorno verde forma parte de la personalidad de una casa situada en el Maresme, cerca de Barcelona.
Interiores luminosos y un estudio para pintar
Dentro, la renovación se aprecia en las estancias claras y en una cocina con acabados actuales. La sala de estar combina blanco y madera, manteniendo una decoración más ligera que la imagen tradicional del exterior. Esa diferencia permite conservar la identidad arquitectónica del edificio sin reproducir necesariamente un estilo antiguo en todas las habitaciones. La casa reúne así ambientes distintos bajo una misma estructura centenaria.
Así pues, la vivienda también tiene espacio para las aficiones de sus propietarios. Buenafuente dispone de un estudio donde desarrolla su faceta artística y dedica tiempo a la pintura. Ese rincón completa una distribución que combina descanso, actividad creativa y vida familiar. Más allá de su antigüedad, lo que muestran las imágenes es una casa transformada para seguir utilizándose, con el jardín y la luz como elementos destacados.