Las portadas de este martes parecen pensadas antes del debate porque la llevas clara si crees que los diarios cambiarán de posición tras una "ensalada de mentiras", como describe el debate entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo la directora adjunta de La Vanguardia. El jefe de opinión de El Mundo titula su pieza "Pedro Sánchez pierde contra un señor de Orense", una manera castiza y simpática de decir lo que tenía ganas de decir y lo que su público espera que diga. En portada, el tabloide ultra explica que Sánchez "perdió los nervios". Bueh. Casi todas las portadas son más o menos así. La realidad y los hechos solo sirven para ajustar y pulir títulos y enfoques. La idea madre es previa —fuera de la portada de El Punt Avui, que no habla del debate porque hace castellano o algo.

Algunos le echan más ganas que el Rayo Vallecano —que son muchas— como La Razón, que titula: "Feijóo noquea a Sánchez". Da que pensar. ¿Qué tenía en la cabeza el portadista del diario del Grupo Planeta cuando veía el debate entre los cabezas de lista de los dos principales partidos dinásticos españoles? ¿Un ring? ¿Una pista de grecorromana? ¿Una riña de taberna? ¿Un pajar? Tiene pinta de que es alguien que lo miraba aconsejando con voz entusiasta a su favorito y reprobando al rival a gritos hasta que algún colega misericordioso le habrá cogido del brazo: Paco, que es la tele, que no te oyen (Paco es aquí un nombre figurado, no seas suspicaz).

Ara y ABC dicen lo mismo que La Razón y El Mundo (Feijóo fue el mejor) pero sin la retórica del comisario político ni la exasperación del profe de música. El tabloide monárquico quizás peca un poco de profeta: Sánchez tiene tiempo de remontar. El País prefiere pasar de puntillas porque el debate no fue tan bien como querían y quizá se desanimaron y desconectaron. Lo que dice el título se sabía desde hacía días: que se atacarían por los pactos y que sería un debate bronco. Ese título podía haberse publicado este lunes con el tiempo verbal cambiado y habría funcionado la mar de bien. Al menos en un subtítulo reconoce que Sánchez estaba "a la defensiva". El Periódico, con el mismo fondo, da ganador por penaltis a Feijóo, que llegó al final de la prórroga gracias a su catenaccio retórico (eso último no lo dice, pero es chulo y podría usarlo en lugar de "resiste", que es más plano).

La Vanguardia, más de lo mismo: hace empatar a los dos contendientes —es TAN Vanguardia: tienes que quererlo, como las manías de la abuela—, evita valorarlos en el título y echa barro sobre el debate y lo tilda de "estéril". Un momento. Estéril quiere decir improductivo, inútil, sin resultados. ¿No habría que esperar, cuando menos, los resultados de algún tracking diario de encuestas antes de valorar las consecuencias del debate? En cualquier caso, hay mejores palabras para decir que el cara a cara no ha aclarado nada y que nos hizo perder horas de sueño solo por los theatrics y acrobacias de Sánchez y Feijóo. "Vacío", por ejemplo, es una buena palabra. Y más corta. En fin. Sirve recordar aquí que después de la guerra, todos los portadólogos somos mariscales: las portadas de verdad las hace con prisas gente ajetreada, tensa y cansada nada más terminar el debate. Respect.

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