Tal día como hoy del año 1112, hace 914 años, en Arlés (condado independiente de Provenza), se casaban Ramón Berenguer III (1082), conde independiente de Barcelona, Girona, Osona y Besalú, y Dulce (1095), condesa-titular independiente de Provenza, Millau, Carlat y Gavaldà. Con este matrimonio, las cancillerías de Barcelona y de Aix ponían las bases de la creación de un gran dominio sobre el arco mediterráneo entre los Alpes marítimos y el Camp de Tarragona. El proyecto de Ramón Berenguer III era restaurar el dominio del Casal de Barcelona sobre los condados de Narbona, Carcasona y Béziers (que se habían perdido con la muerte de su padre y antecesor, Ramón Berenguer II) y unir territorialmente los condados catalanes y provenzales para impedir la salida de Francia al Mediterráneo.
Aquel proyecto se negoció como una unión dinástica. En Aix, Ramón Berenguer solo sería el conde-consorte y, en Barcelona, Dulce solo sería la condesa-consorte. Tras la muerte de Dulce (1129) y de Ramón Berenguer III (1131), el primogénito de la pareja, Ramón Berenguer, heredó los condados catalanes y se convirtió en Ramón Berenguer IV de Barcelona. Y el segundón, Berenguer Ramón, heredó los condados provenzales y se convirtió en Berenguer Ramón I de Provenza. A partir de ese momento, los dominios independientes de Barcelona y de Provenza pasaban a ser gobernados por la misma estirpe, el Casal de Barcelona, con el objetivo puesto en una futura unificación política (que se debería materializar con un matrimonio entre primos hermanos o entre primos segundos).
Esta definitiva unión no se produjo de la forma prevista. Pasados treinta y cinco años de la muerte de Ramón Berenguer III, y ya desaparecidos sus dos hijos (Ramón Berenguer IV de Barcelona y Berenguer Ramón I de Provenza), Alfonso I de Barcelona-Aragón (hijo del primogénito) usurpó a su prima Dulce II de Provenza (hija del segundón) e incorporó los dominios provenzales a la rama principal del Casal de Barcelona (1167). Lo justificaría esgrimiendo que Dulce era una niña pequeña de tan solo dos años y sus regentes proyectaban políticas favorables a Francia que ponían en peligro la obra de los abuelos. En 1184, Alfonso I de Barcelona cedería Provenza a su segundo hijo, nombrado Alfonso II de Provenza y creador de una segunda rama provenzal del Casal de Barcelona que gobernaría hasta 1267.