Muere la reina Leonor, la víctima catalana más ilustre de la peste negra

Tal día como hoy del año 1348, hace 678 años, en Xèrica (entonces Reino de València), moría la condesa-reina Leonor de Portugal, segunda esposa del conde-rey Pedro III (Pere lo Terç, en la documentación de la época). Leonor (Lisboa, 1328) se había casado con Pedro (Balaguer, 1319) tan solo once meses y medio antes (15 de noviembre de 1347), después de que el conde-rey hubiera enviudado de su primera esposa, María de Navarra (1330-1347). La prematura muerte de Leonor impediría que la pareja engendrara descendencia. Leonor sería una de las primeras víctimas de la peste negra y la más ilustre de aquella pandemia en los territorios de la Corona catalanoaragonesa.

La peste negra había llegado a Barcelona a mediados de 1347, con un barco mercante genovés procedente del mar Negro. Durante los tres largos años que duró aquel primer brote (1347-1351), aquella pandemia causó la muerte de una tercera parte de la población europea. También en Catalunya la afectación fue brutal: Barcelona —en aquel momento una de las grandes ciudades del Mediterráneo y del continente europeo— pasó de 50.000 habitantes (1348) a 28.000 (1351). Y el Principado de Catalunya pasó de 500.000 habitantes (1348) a poco más de 300.000 (1351). La peste negra golpeó con la misma intensidad a las clases humildes y a las clases privilegiadas.

Según las fuentes documentales, Leonor contrajo la enfermedad en València capital, mientras Pedro III negociaba con el estamento nobiliario de la ciudad y del país. Según las mismas fuentes, antes de que Leonor enfermara, el conde-rey Pedro intentó salir de la ciudad, pero las oligarquías nobiliarias, conscientes de la debilidad política del rey en aquel momento, lo retuvieron contra su voluntad hasta que se alcanzó un acuerdo. Leonor murió poco después de salir de València. Y su cuerpo fue transportado y enterrado en Poblet. Pedro III no se lo perdonó nunca y cuando, poco después, se rebelaron (Guerra de la Unión, 1348), reprimió aquel alzamiento con una violencia inusitada.