Tal día como hoy del año 1911, hace 109 años, nacía en Igualada (Anoia) Maria Teresa Sàbat i Salinas, que en el transcurso de su vida sería una de las personalidades más destacadas del mundo de la cultura catalana.

Pero con la ocupación franquista de Catalunya, el año 1939, se tuvo que exiliar con su marido, el abogado catalanista Pere Puig i Quintana. La historia entre Sàbat y el Institut empieza, precisamente, en 1943, cuando vuelve del exilio. En aquel momento, la durísima represión política y cultural franquista y el trágico paisaje social y económico de la posguerra hacían imposible cualquier iniciativa de recuperación de la catalanidad.

Pero el matrimonio Puig-Sàbat, lejos de desanimarse, empleó todos sus esfuerzos y todos sus recursos económicos en la recuperación de la actividad de la institución. La sede del Institut d’Estudis Catalans, en la calle del Carme, había sido confiscada por el régimen franquista.

Maria Teresa Sabat creó una red formada por viviendas particulares que, de manera clandestina, impulsaron la continuidad de la institución. En aquella tarea contó con el apoyo de importantes personalidades de la vida económica catalana, como Félix Millet o Maurici Serrahima; y conjuntamente crearon la entidad clandestina Benéfica Minerva, que reunía el Institut d’Estudis Catalans, Estudis Universitaris Catalans y la Associació Protectora de l’Ensenyança Catalana, ilegalizadas por el régimen franquista después de la ocupación del país.

El año 1982, el Institut d’Estudis Catalans recuperó su histórica sede en la calle del Carme. Se había atravesado el difícil túnel de la dictadura franquista, y la institución se abría a un futuro nuevo y prometedor que no habría sido posible sin el compromiso de Maria Teresa Sabat.

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