Tal día como hoy del año 732, hace 1.294 años, en Poitiers (entonces ducado franco de Aquitania), se libraba la batalla que sería llamada de Poitiers y que enfrentaría, por un lado, al ejército local, dirigido por Carlos Martel (mayordomo de palacio del rey Teodorico IV, cargo equivalente a primer ministro del reino) y por Eudes (duque de Aquitania) y formado por 75.000 hombres, principalmente infantería, contra el ejército invasor árabe, liderado por Abd-Ar-Rahman al Ghafiq (valí de al-Ándalus, primera autoridad árabe en el territorio andalusí en la época anterior a la independencia Omeya) e integrado por 50.000 efectivos, en gran parte caballería.
Anteriormente (722), el duque Eudes ya había derrotado a los árabes en las inmediaciones de Toulouse. Pero no había podido frenar su progresión hacia el centro de Europa. En Poitiers, en cambio, Carlos y Eudes derrotaron y devastaron al ejército árabe, causándole miles de bajas. Por este motivo, el resultado de aquella batalla tendría una importancia capital en la historia del reino franco y de la Europa medieval. Después de la batalla de Poitiers, los árabes —que habían perdido a su comandante en el campo de batalla— se retirarían hasta Nimes (la plaza más septentrional del antiguo reino visigótico hispánico) y renunciarían a conquistar el reino franco.
Poitiers sería el primer gran triunfo de una fuerza europea y cristiana contra la amenaza árabe e islámica de conquista y sumisión del continente y abriría el paso a la nueva estirpe de reyes carolingios que crearían el primer imperio de la Europa medieval y que pondrían las bases de una nueva y renovada ideología del poder y de la sociedad europeas: la Renovatio carolingia. Tan solo veinte años más tarde de Poitiers (752), los reyes Pipino el Breve (hijo de Carlos Martel) y Berta del Pie Grande (ambos padres de Carlomagno) conquistarían Nimes (752), primera plaza carolingia de la futura Marca de Gotia, que impulsaría la fundación de los condados carolingios catalanes.