Tal día como hoy del año 1492, hace 529 años, el rey Boabdil —soberano del reino nazarí de Granada— rendía la ciudad a las tropas de los Reyes Católicos. Según las fuentes documentales (los Anales de la Guerra de Granada, del cronista coetáneo Alonso de Palencia), las tropas catalanas que acompañaron a Fernando el Católico en aquella campaña militar (1482-1492), tuvieron una participación destacadísima. Según este mismo cronista, Málaga (el principal puerto del reino nazarí) había sido conquistada por las fuerzas navales catalanas comandadas por Galcerà de Requesens, almirante de Catalunya. También, según este mismo cronista, en aquel momento las armadas navales catalanas eran muy superiores a las de cualquier otra potencia marítima del mundo conocido.

El protagonismo catalán en aquella empresa militar queda fuera de cualquier duda: la conquista de Málaga, no solamente abrió una segunda vía de penetración al territorio, que continuaría con la progresión terrestre de las armas catalanas, y que contribuiría —conjuntamente con las tropas castellanas— a rodear Granada; sino que estableció un efectivo bloqueo marítimo que impediría que los nazaríes recibieran ayuda desde las costas del norte de África. Cuando se va efectiva la rendición de Granada (02/01/1492), las fuentes documentales testimonian que los primeros conquistadores que accedieron al interior de la ciudad fueron el rey Fernando y sus tropas catalanas, acuarteladas en el campamento avanzado de Santa Fe.

Según el historiador granadino Gabriel Pozo Felguera, las armadas catalanas que participaron en aquella empresa militar estarían formadas por unos 2.000 efectivos ("1.500 caballeros catalanas más unos centenares de arqueros y andas"). Según este mismo historiador "Todos ellos eran mercenarios procedentes de laso veguerías interiores (que entonces eran laso más pobladas), gentes desclasadas sin tierras en propiedad en el Principado y otros cuantos indeseables huidos de sus señores. Una buena parte de ellos se estableció en laso nuevas tierras conquistadas a los musulmanas; en los libros de reparto y apeos comprobamos la proliferación de apellidos de origen catalán (...) Varios consiguieron ocupar altos cargos, y acumularon propiedades".

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