Tal día como hoy del año 1706, hace 320 años, Carlos de Habsburgo, candidato a la corona hispánica en la guerra de Sucesión (1705-1715), juraba los Furs valencianos y se convertía, automáticamente, en soberano del reino de València. Carlos de Habsburgo (coronado Carlos III en Barcelona) sería el último monarca que juraría los Furs valencianos. Al año siguiente, el primer Borbón hispánico, tras una campaña militar de conquista del país a sangre y fuego, liquidaría los Furs. Y el reino de València perdería sus históricas instituciones de gobierno y su corpus legislativo y quedaría reducido a la categoría de simple provincia de Castilla.
Al estallar el conflicto sucesorio hispánico, la inmensa mayoría de pueblos, villas y ciudades del reino de València se habían posicionado a favor de la candidatura austracista. La traza claramente centralista, castellanista y despótica que la administración borbónica había mostrado desde la coronación de Felipe V (1701) había inclinado, poco a poco, a los países periféricos de la monarquía hispánica hacia la candidatura Habsburgo. Además, en el País Valencià, el partido austracista tenía un componente popular y revolucionario con un contenido claramente antiseñorial. Basset, el gran héroe austracista valenciano, tendría muchos problemas debido a este componente.
El ejército de Basset, con la colaboración de las élites mercantiles de la capital, consiguió el dominio de la totalidad del territorio valenciano. Al inicio del conflicto, Basset desembarcaba en Dénia, derrotaba a la guarnición militar borbónica y abría el paso hacia València. La entrada de Basset en la capital crearía el escenario propicio para la jura de Carlos de Habsburgo de los Furs valencianos. Siete meses más tarde, con la derrota austracista en Almansa (25 de abril de 1707), el país acabaría cayendo en manos de los borbónicos, que justificarían el derribo de la nación valenciana y la liquidación de los Furs que la articulaban, argumentando un "justo derecho de conquista".