250 años del Gran Incendio, probablemente intencionado, que destruyó Nueva York

Tal día como hoy del año 1776, hace 250 años, y en el marco de los primeros movimientos de la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, se declaraba un incendio en la zona portuaria que, a causa de los fuertes vientos, se propagaría rápidamente y acabaría abarcando y calcinando unos 500 edificios (la cuarta parte del parque inmobiliario de la ciudad). En el momento del incendio, la ciudad de Nueva York ocupaba el extremo sur de la isla de Manhattan (el barrio actualmente llamado Financial District, entre Battery Park —al sur— y el City Hall —al norte—) y, con 25.000 habitantes, era el segundo núcleo urbano —solo superado por Filadelfia— de las Trece Colonias británicas de América (en aquel momento, Barcelona tenía 90.000 habitantes).

Aquel gran incendio se produjo pocas semanas después de la batalla de Long Island (27 de agosto de 1776), a unos cien kilómetros al este de Nueva York, que había enfrentado a los ejércitos independentista —llamado "Continental"— y británico y que se había saldado a favor de las fuerzas coloniales. Con las tropas británicas, dirigidas por el general William Howe, a las puertas de Nueva York, el general George Washington, jefe del ejército continental, propuso incendiar la ciudad para impedir que las fuerzas coloniales se pudieran avituallar. No obstante, la propuesta de Washington no fue aprobada por el Congreso independentista —reunido permanentemente en Filadelfia— y el ejército continental se retiró hacia el extremo norte de la isla de Manhattan (actual barrio de Harlem).

La tarde del 21 de septiembre de 1776, pocos días después de la entrada de las tropas británicas en la ciudad (15 de septiembre), se declaró un incendio en la taberna Fighting Cocks, en la calle Whitehall, que no podría ser extinguido hasta la madrugada del día siguiente. Los vecinos de la ciudad acusaron a los británicos de provocar el incendio para saquear los comercios y las casas. Y los británicos acusaron a los independentistas de quemar la ciudad para impedir el avituallamiento de las tropas coloniales (los soldados habían sido alojados en casas particulares) y detuvieron hasta 200 personas sin ningún resultado, más allá de la desarticulación del joven espía Nathan Hale (21 años), que fue ejecutado y posteriormente considerado un héroe de la independencia de Estados Unidos.